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jueves, 6 de octubre de 2016

Tinkunaco 2.417/16 - Re: Es de hace dos años: no le cambié una letra (Nota del Dr. Mario Elffman)


FACEBOOK ME SUGIERE RECORDAR ALGO QUE PUBLIQUÉ ESTE MISMO DÍA 6 DE OCTUBRE, HACE DOS AÑOS.-
O ENTONCES YO TENÍA EXTRAÑAS DOTES DE VIDENTE O FUTURÓLOGO POLÍTICO, O HAN SIDO MERAS ACUMULACIONES DE CASUALIDADES LAS QUE TRANSFORMARON RIESGOS EN REALIDADES, TAN EXTREMAS COMO DIFÍCILES DE ASIMILAR Y DE SUPERAR.
CLARO QUE HABRÍA PREFERIDO NO ACERTAR CON NINGÚN PRONÓSTICO Y EQUIVOCARME DE LLENO CON EL TEMOR A SU VERIFICACIÓN.
EL TÍTULO DE AQUELLA NOTA ERA...

… PON TUS BARBAS A REMOJAR.
Los resultados de las elecciones en Brasil, en el plano del Poder Ejecutivo, son todavía impredecibles, no solamente porque no están definidos los apoyos orgánicos para la segunda vuelta, sino también por el hecho de que ha aumentado sensiblemente , respecto del 2010, la proporción de abstenciones, votos en blanco o anulados por los propios electores: el total orilla el 30% del padrón.

Las preferencias de ese conglomerado que votó a una figura tan extraña, por su crecimiento fulgurante y su espectacular derrumbe cuando la expresión mediática de la derecha le soltó la mano, tendrán una alta proporción de incógnita frente al previsible apoyo de Marina Silva a Aécio Neves. Aún los optimistas que calculan en un 30% la desobediencia de su base, no se animan a hacer todavía cálculos proyectivos, y parecen reconocer que el triunfo de la continuidad del gobierno encabezado por Dilma Rouseff depende más de la movilización de los abstencionistas y de una participación mucho más masiva del padrón electoral que de los acuerdos políticos circunstanciales o las decisiones de cúpulas.

Pero hay otro tipo de análisis, basado en lo que queda ya determinado para el próximo período.
En Diputados, el PT perdió 18 bancas (descendió de 88 a 70), y su partido aliado más representativo de la izquierda orgánica, el PCdoB, en una proporción aún mayor: de 15 pasó a 10 diputados. Este partido conquistó por primera vez en la historia brasileña una gobernación, la de Maranhao, sin segunda vuelta, con un 60% de los votos, pero en una alianza singular, tanto como para que el PT estuviera en las filas de sus opositores. 
 
Al predominio de una franca derecha de corte neoliberal en San Pablo, naturalmente previsible, se han sumado otros Estados tan importantes para la estructura política nacional como Rio de Janeiro y Rio Grande do Sul, donde no solamente perdió, aunque acceda a una segunda vuelta el actual gobernador petista Tarso Genro sino que resultaron electos legisladores de una derecha indisimulada e indisimulable.

Desde la Argentina, y desde el resto de América Latina, cuando advertimos que están afeitando al vecino, debemos pensar en la suerte de nuestras propias barbas.

¿Hay similitudes en cierto hastío por un gobierno sin alternancias por 12 años? ¿Han sido tan convincentes los avances en las políticas sociales en Brasil, varias de ellas francamente inclusivas, a la hora de soportar las consecuencias de un estancamiento crítico de la economía? ¿Los temas de la corrupción asociados con el gobierno o los gobernantes pueden llegar a ser tanto o más decisivos que las clásicas opciones entre izquierdas y derechas? ¿Las alianzas, incluso con características tan locales como amorfas en materia ideológica, acumulan o acaban restándole nitidez a la decisión del electorado, o de una parte sustancial de éste? ¿Frente a un cuadro de deterioro, corresponde bajar las banderas que le han dado personalidad a un gobierno durante un largo período, o levantarlas con mayor audacia?
Son preguntas que hoy se están haciendo los brasileños. Pero me parece más que prudente que comencemos a hacérnoslas los argentinos, como los uruguayos, los venezolanos, los ecuatorianos. Porque no va a ser agradable que nos afeiten en seco, y sería más que prudente ir preparándonos para elaborar un sistema de alianzas adecuado para cerrarle el paso a una derecha que tiene por objetivo la reposición del neoliberalismo, del endeudamiento, de la dependencia y su política de relaciones carnales; y de revancha en todos los territorios en los que fue perdiendo algunas de sus prebendas propias de la dominación social, así fueran pocas y apenas si mellaran su poder real.

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