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martes, 26 de abril de 2022

Tinkunaco 0396/22 - Re: Boletín diario del Portal Libertario OACA

 

Boletín diario del Portal Libertario OACA

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  • El mundo al borde del abismo: Causas de la invasión rusa a Ucrania que podría desencadenar la Tercera Guerra Mundial
  • [Audio] La Nevera: Café Combat. Laureano Cerrada, anarquista y falsificador
  • Tatu Circus Valencia: 3, 4 y 5 de Junio
  • [Vídeo] Reflexiones en torno a la Conciencia
  • [Madrid] V Encuentro Contra el Sistema Tecno Industrial y su Mundo: 27,28 y 29 de mayo
  • Los golpes profundos del pasado
  • [Vídeo] Notas sobre el texto de Zaid «Impunidad y caos»

El mundo al borde del abismo: Causas de la invasión rusa a Ucrania que podría desencadenar la Tercera Guerra Mundial

Posted: 26 Apr 2022 10:51 AM PDT

Empecemos dejando clara una obviedad: la invasión de Ucrania a manos de Rusia es una agresión imperialista, infame e injustificada, como lo fue la invasión de Estados Unidos de Irak y Afganistán, como lo es la ocupación israelí de Palestina o la marroquí del Sáhara Occidental.

Ahora bien, el hecho de que esta guerra carezca de justificación, no quiere decir que la explicación de sus causas sea sencilla. Los medios occidentales se limitan a atribuirla a la maldad innata de Vladimir Putin, pero de sobra sabemos que estos análisis simplistas que rezuman a propaganda, lejos de acercarnos a la verdad, nos confunden y alejan de ella. Y es que, como siempre, la realidad es compleja, llena de matices y difícil de condensar.

Para entender lo que está sucediendo debemos tener en cuenta que Ucrania es un Estado que, además de albergar a la población ucraniana, también contiene a distintas minorías, siendo la más importante de la misma la rusa, con muchos ciudadanos que cultural y lingüisticamente se consideran rusos. A su vez, es importante conocer que tras el Holodomor o las hambrunas de 1932 –producidas después de que Stalin confiscara las cosechas ucranianas, matando de hambre a millones de personas y deportando a diversas minorías– existe un gran resentimiento entre la población ucraniana hacia Rusia. Esto desencadenó, durante la Segunda Guerra Mundial, un colaboracionismo entre grupos nacionalistas ucranianos con los ejércitos de la Alemania nazi para exterminar a millones de prorrusos. Finalizada la contienda, la población tártara de Crimea fue desplazada por colaborar con el nazismo y la zona fue repoblada por población rusa, que a día de hoy permanece allí, manteniendo intactas sus tradiciones. Unos años después, en 1954, Nikita Jrushchov decidió regalar de forma arbitraria Crimea a Ucrania, sin pensar que algún día la URSS podía colapsar y desintegrarse y que Ucrania se convertiría en una república independiente.

Sin embargo, para el nacionalismo ruso, el pueblo ucraniano y el ruso son el mismo. No en vano, el Estado ruso nació en Kiev en el siglo IX. Así lo explicó Putin en una disertación que publicó en el verano de 2021 y lo repitió en el discurso en el que anunció la invasión de Ucrania.

Tenemos, por tanto, dos corrientes nacionalistas – la ucraniana y la rusa – enfrentadas por el control de un territorio que ambas consideran que le pertenece. Y es en este contexto que la OTAN aprovecha las tensiones para extender su influencia en la región.

La expansión de la OTAN hacia el Este

Desde la caída de la URSS (y la fundación de las repúblicas independientes, entre ellas Ucrania), la obsesión de Estados Unidos siempre ha sido expandirse hacia el Este europeo. Una maniobra que, de acuerdo con la Doctrina Monroe, si ocurriera en su patio trasero, jamás la toleraría (prueba de ello es el embargo económico al que tiene sometido a Cuba). En esta línea, en 1999, la OTAN—contraviniendo las promesas realizadas tras el fin de la Guerra Fría—inició su propia “invasión”, expandiéndose a Polonia y la República Checa. Rusia, hundida económicamente, no pudo reaccionar. Esta debilidad propició que en 2004 los atlantistas vieran vía libre para asentarse en las repúblicas bálticas de Estonia, Lituania y Letonia (antiguas repúblicas soviéticas).

El hecho de que muchos de estos gobiernos no respetan los derechos humanos, han ilegalizado a sus Partidos Comunistas y prohibido enseñar el papel que sus Estados mantuvieron durante el Holocausto no parece importar a Occidente: en geopolítica, los valores no importan.

En abril de 2008 se celebró la Cumbre de Bucarest, en la cual la OTAN inició conversaciones para que Ucrania y Georgia formaran parte de la alianza en un futuro no muy lejano. Unos meses después, en agosto de 2008, un envalentonado Saakashvili, presidente nacionalista de Georgia, se lanzó a conquistar el enclave de Osetia del Sur, independiente de facto desde 1992, y a reclamarlo como propio. El senador estadounidense John McCain viajó hasta Georgia para apoyarle. La operación militar se tradujo en la muerte de unos 2.000 civiles y en el desplazamiento de 158.000 refugiados. El ejército ruso intervino y frenó el intento de invasión –matando a unos 3.000 militares georgianos y unos 180 civiles– entendiendo que se trataba de una maniobra de Occidente para aislar a su país y tomar control de una región estratégica rica en materias primas. Fue una demostración de Putin de que cualquier intento por desestabilizar el equilibro existente en las zonas fronterizas con su Estado serían reprimidas militarmente.

El Euromaidán (2013-2014)

De aquí damos un paso de gigante a los años 2013 y 2014, cuando se producen las protestas del Euromaidán –la denominada Revolución de la Dignidad–, impulsadas por Estados Unidos, la Unión Europea, el grupo ultra-nacionalista de ultraderecha Pravy Sektor, el partido fascista Svoboda y la Iglesia Ortodoxa Ucraniana. Dichas movilizaciones comenzaron en noviembre de 2013, en la Plaza del Maidán, después de que el presidente prorruso Yanukóvich suspendiera el Acuerdo de Libre Comercio con la UE. La diferencia en los apoyos brindados a los manifestantes nos muestra la profunda división de la sociedad ucraniana: en Kiev y el oeste de Ucrania más del 75% de la población estaba de acuerdo con integrarse con la UE, mientras que en el este y en Crimea las partidarias de esta idea no llegaban ni al 20%, pues preferían crear una unión aduanera con Rusia.

La intervención de EEUU es clara: en diciembre de 2013, de nuevo, el senador estadounidense John McCain viajó a la Plaza del Maidán para mostrar su apoyo a los manifestantes y pedirles que no cesaran en sus esfuerzos por aislar a Rusia y abrazar a Occidente. Y así lo hicieron, con protestas cada vez más violentas, tras una escalada de agresividad que comenzó en enero de 2014, que terminaron por saldarse con 82 manifestantes y 7 policías muertos (la mayoría en el mes de febrero) y unos 140 encarcelados. A finales de febrero, Yanukóvich y la oposición llegaron a un acuerdo, con la mediación de tres ministros de Exteriores de la UE para formar un gobierno de coalición, elecciones anticipadas y volver a la Constitución de 2004 para frenar la violencia. Sin embargo, Yanukóvich no ratificó los acuerdos y huyó del país.

El Euromaidán terminó por forzar la destitución de Yanukóvich, el establecimiento de un gobierno interino de extrema derecha y, tras la celebración de unas elecciones que fueron boicoteadas en las regiones prorrusas, comenzó la presidencia del millonario Poroshenko, quien dio pasos para acercarse a la UE y a EEUU –el entonces vicepresidente Joe Biden viajó a Kiev para apoyarle–. Según el periódico anarquista ucraniano Assembly, “el nuevo régimen no inició reformas anti-sociales, sino que profundizó en las que habían comenzado tiempo antes. Aumentó la desigualdad entre clases sociales y términos como “capitalismo”, “neoliberalismo” y “nacionalismo” han cobrado una nueva importancia en Ucrania”.

El cambio de gobierno, asimismo, conllevó la ilegalización del Partido Comunista de Ucrania y otras formaciones de izquierdas, así como la pérdida de la cooficialidad del idioma ruso, afectando a un 40% de rusoparlantes en el país, así como a las minorías húngaras y rumanas.

La anexión de Crimea y la Guerra del Donbás

Rusia no se quedó de brazos cruzados durante el Euromaidán, sobre todo teniendo en cuenta que la región oriental del Donbás (Lugansk y Donnetsk) y el sur de Ucrania, junto a Crimea, son de población mayoritaria rusa. Además, en Crimea, Rusia tiene en Sebastopol una base militar vital para los intereses de su armada desde donde tiene acceso del Mar Negro al Mediterráneo. Por ello, en marzo de 2014 Rusia decidió anexionarse Crimea (donde el 90% de la población es rusa), lo cual no requirió una invasión, sino únicamente bloquear las fronteras y establecer checkpoints.

Esta anexión supuso una violación del Memorándum de Budapest, en el que en 1994 el presidente ruso Yeltsin se comprometió a respetar la soberanía ucraniana a cambio de su desnuclearización. Pero se debe recordar que la OTAN hizo lo mismo en Kosovo y EEUU en Iraq. Por tanto, es de un enorme cinismo acusar a Rusia de violar la legalidad cuando EEUU lo ha hecho en innumerables ocasiones en el pasado.

Por su parte, en las regiones del Donbás, las manifestantes contra el nuevo gobierno fueron en aumento, con invasiones de edificios oficiales para retirar banderas ucranianas e izar la rusa. A principios de abril de 2014 se proclamaron las Repúblicas Populares de Donetsk y Járkov. El ejército ucraniano respondió mediante el uso de la fuerza y poco después estalló una guerra entre milicias prorrusas y el ejército regular ucraniano, del cual numerosas unidades se encuentran bajo el control de grupos fascistas y neonazis, como lo es el Batallón Azov.

Por tanto, la actual guerra que se está librando en Ucrania realmente se podría entender como una escalada en el conflicto que se inició hace más de 7 años y que llevaba un saldo de unos 10.000 muertos.

Los acercamientos de Ucrania a la OTAN

En el año 2017, Ucrania volvió a solicitar formalmente entrar en la OTAN. Y, después de que en 2019 ganara las elecciones el Volodimir Zelensky –de familia rusoparlante, pero ferviente nacionalista ucranio– sus esfuerzos por formar parte de la alianza han ido en aumento.

Pero esto, desde luego, no fue visto con buenos ojos por parte de Putin. Al fin y al cabo, no es lo mismo que las pequeñas repúblicas bálticas se unan a la OTAN, a que lo haga un país con el que comparte 2.300 kilómetros de frontera y en el que buena parte de sus habitantes son cultural e idiomáticamente rusos. A esto hay que añadir que, para el Kremlin, la Federación Rusa se encuentra rodeada de enemigos que trabajan con ahínco para conseguir desmembrar el país. Desde esta perspectiva, la oposición política no sería más que la prolongación de esos enemigos en el interior del territorio ruso: la quinta columna; el caballo de Troya “occidental”. Este criterio ha servido eficazmente al Kremlin para condenar, por ejemplo, a Pussy Riot, al opositor Alexéi Navalny, a grupos de jóvenes anarquistas o a organizaciones memorialistas y de derechos humanos como Memorial, así como a personas LGTBIQ: para el Kremlin son acciones orientadas a luchar contra la influencia externa (occidental), convertida así en la justificación de cualquier cosa que sirva para el objetivo político más evidente que parece tener el líder ruso: perpetuarse en el poder.

La reacción rusa: si vis pacem, para bellum

Como respuesta a los movimientos de Ucrania y la OTAN, Putin ordenó el despliegue de 100.000 soldados rusos a la frontera ucraniana. Una forma sutil de reclamar que no se amenacen sus fronteras. En una conferencia que dio el pasado mes de diciembre, recordó que “Occidente había roto desvergonzadamente la promesa que hizo en la década de los 90 de no expandirse hacia el Este”.

Y es con esta situación con la que, a comienzos de 2022, las potencias occidentales –principalmente Estados Unidos y Reino Unido– empiezan a alertar que las “provocaciones rusas” nos pueden conducir a una guerra. Un conflicto bélico que, en definitiva, viene provocado por la UE, que ha actuado con manifiesta mala fe, intentando que Ucrania se incorporara a su bloque económico; por el imperialismo de Estados Unidos, que deseaba su entrada en la OTAN; y por el imperialismo de Rusia, que no piensa abandonar unos territorios que considera por historia suyos y aspira a recuperar la gloria del régimen zarista.

Dice Carlos Taibo en un artículo titulado “La OTAN, Rusia y Ucrania: una glosa impertinente” que “fanfarria retórica aparte, lo que los países occidentales –sus empresarios– buscan en la Europa oriental no es otra cosa que una mano de obra barata que explotar, materias primas razonablemente golosas y mercados moderadamente prometedores. En ese designio, por cierto, a menudo se han dado la mano con los oligarcas rusos y ucranianos, procedentes estos últimos en su mayoría –no es un dato que convenga sortear- del oriente del país. En la trastienda, y obligado estoy a anotarlo, Estados Unidos se mueve como pez en el agua: muy alejado del escenario de conflicto, la crisis de estas horas le viene como anillo al dedo para agudizar –no perdamos de vista esto último- los problemas de una Rusia que arrastra desde tiempo atrás una economía exangüe y para dividir una vez más a la UE, en un escenario en el que los imaginables desencuentros de esta con Moscú en lo que hace al gas natural y al petróleo afectan de forma menor a Washington. Claro es que en todo ello a la UE le toca pagar los desastres que nacen de su opción principal, que no ha sido otra que la de andar a rebufo de las imposiciones norteamericanas”.

La invasión rusa de Ucrania: una agresión imperialista

Y es en este contexto en el que Rusia se lanza a invadir el país vecino el pasado 24 de febrero. Lo hizo después de Putin profiriera un duro discurso de una hora, arremetiendo contra Occidente, el comunismo y todo lo que rompe con su visión de lo que debe ser la Gran Rusia neozarista. También aprovechó para justificar su “operación militar especial” en que pretende “desnazificar Ucrania”, pasando convenientemente por alto que sus políticas – impulsadas por su ideólogo de cabecera, Alexander Dugin – son de extrema derecha y que goza de buenas relaciones con partidos fascistas de Europa.

Haríamos mal en olvidar que Putin es en buena medida el resultado de políticas occidentales caracterizadas por la prepotencia y la agresividad. Aunque, ciertamente, a la hora de dar cuenta de la condición del presidente ruso pesan también factores internos propios de su país e inercias históricas de largo aliento, a duras penas entenderíamos que buena parte de la conducta de la Rusia putiniana es un intento de respuesta a la ignominia occidental. Principalmente por las promesas rotas de no expansión al Este que ya hemos mencionado. Pero también por la colaboración con EEUU que despuntó en el primer lustro de la presidencia de Yeltsin, dispuesto como estaba este a reírle las gracias a los caprichos e imposiciones de Washington y de Bruselas. Por ejemplo, en 2001 Putin – preocupado por la cuenta de resultados de los gigantes rusos del petróleo – apoyó la intervención militar norteamericana en Afganistán y guardó un silencio connivente, de nuevo lamentable, ante la que dos años después adquirió carta de naturaleza en Iraq. ¿Y cuál fue la respuesta estadounidense ante la complacencia con que Rusia obsequió al espasmo imperial de Washington en los orientes próximo y medio? Consistió en esencia en mantener los programas vinculados con el escudo antimisiles, en propiciar una nueva ampliación de la OTAN y en estimular las llamadas revoluciones de colores que auparon a gobiernos hostiles a Moscú en Georgia, Ucrania y Kirguizistán, y, en suma, en negar a Rusia cualquier trato comercial de privilegio.

Por otro lado, debe tenerse en cuenta que, pese a las apariencias, el escenario empeoró para Moscú en 2013-2014 al calor de las sucesivas crisis –el Maidán, la defenestración de Yanukóvich, Crimea, el Donbás – ucranianas. Aunque, ciertamente, Rusia incorporó Crimea a su federación y pasó a controlar una parte pequeña de la Ucrania oriental, en los hechos perdió las riendas del grueso del territorio ucraniano, que basculó claramente hacia Occidente. Putin ha entendido que, o actúa ahora por la fuerza, o nunca más recuperará su esfera de influencia sobre dicho territorio que, en su avaricia imperialista, considera suyo.

En definitiva, no cabe plantear el conflicto –como así pretenden algunos comunistas autoritarios nostálgicos– como un enfrentamiento entre dos bloques enfrentados ideológicamente. Se trata de una guerra entre dos bloques capitalistas que pelean por el control de los recursos de un territorio. Y, desde luego, no guarda ninguna relación con la desnazificación de Ucrania, así que mal haríamos en otorgarle la bandera del antifascismo a cualquiera de los dos bandos. Si fascistas los hay, sin duda, en muchos de los estamentos del poder ucraniano, también se hacen valer en la Rusia putiniana. Si, por decirlo de otra manera, a Putin no le falta razón cuando repudia el olvido, en el mejor de los casos, con que una parte de la sociedad ucraniana parece obsequiar a lo ocurrido entre 1941 y 1945, quien piense que de su lado, o del de sus aliados en Donetsk y en Lugansk, hay un proyecto antifascista, se encuentra terriblemente equivocado. Como dice Carlos Taibo, “lo que ha ganado terreno en la Rusia putiniana es un revoltijo lamentable de rancio nacionalismo de Estado, valores tradicionales, ortodoxias religiosas, oligarcas inmorales, lacerantes desigualdades, militarización, represión y… sana economía de mercado. No sé qué es lo que todo lo anterior tendrá que ver con el antifascismo. Más bien me da que por detrás de todas estas miserias están los arrebatos imperiales de siempre, en Washington, en Bruselas y en Moscú. En esas guerras sucias, como en algunas de las limpias, pierden siempre los pueblos”.

Fuente: https://www.todoporhacer.org/causas-invasion-ucrania/


[Audio] La Nevera: Café Combat. Laureano Cerrada, anarquista y falsificador

Posted: 26 Apr 2022 10:37 AM PDT

Hemos vuelto compas! He aquí el Volumen 53 de La Nevera. Hoy en la Nevera hablamos sobre el anarquista Laureano Cerrada. Para ello llamamos a Miguel Sarró «Mutis» quien ha escrito el libro «Café Combat. Laureano Cerrada anarquista y falsificador» editado por La Malatesta. Con él hablamos sobre Cerrada y sus relaciones con Federica Montseny y Esgleas; sobre sus empresas y falsificaciones; sobre su intento de matar a Franco; sobre Lucio Urtubia y sobre un montón de cosas más que tendreis que descubrir por vosotros y vosotras mismas. Para acabar os dejamos con un Beat que hemos hecho para el programa. Empieza La Nevera compas! Salud!

https://www.facebook.com/laNeverapodcast


Tatu Circus Valencia: 3, 4 y 5 de Junio

Posted: 26 Apr 2022 10:30 AM PDT

El primer fin de semana de junio (3, 4 y 5) tendrá lugar el 1º TATU CIRCUS VALÈNCIA dentro de la okupa del CSOA L’Horta (C/Diógenes López Mechó).

Durante esos 3 días tendrán lugar: charlas, espectáculos, rifas, comidas, distris, piercings, tatuajes, peluquería y posiblemente más cosas. Todo lo necesario para poder financiar la lucha anticarcelaria y para imaginar más fácilmente un mundo sin prisiones, sin estado y sin ningún tipo de autoridad o dominación.

Como en cualquier otro Tatto Circus, toda la recaudación va dirigida hacia la lucha contra las prisiones y para materia antirrepresiva en general, nadie se lucra bajo este tipo de eventos y se participa en calidad militante y solidaria. La esencia misma del evento no tiene que ver tanto con la cultura del tatuaje, de los piercings y demás, sino buscar un evento social de gran escala con el que hacer divulgación libertaria y generar los lazos necesarios para una solidaridad revolucionaria.

Correo: tatucircusvalencia[arroba]riseup.net Instagram: https://www.instagram.com/tatucircusvalencia/

TINTA PRO-PRESXS


[Vídeo] Reflexiones en torno a la Conciencia

Posted: 26 Apr 2022 10:24 AM PDT

Según el Diccionario de Filosofía, de Ferrater Mora, el término conciencia tiene al menos dos sentidos: en primer lugar, la percepción o el reconocimiento de algo (una cualidad, una situación…), o de algo interior, como las modificaciones del propio yo; en segundo lugar, es el conocimiento del bien y del mal. El segundo sentido se suele expresar mejor como «conciencia moral», del que nos ocuparemos en otro momento, y resulta significativo que en algunos idiomas se empleen términos distintos para expresar los dos sentidos mencionados. El primer sentido, a su vez, puede desdoblarse en otros tres: el sicológico, en el que la conciencia es la percepción del yo por sí mismo (puede hablarse de modificaciones del yo sicológico, por lo que el termino conciencia se suele confundir habitualmente con el de autoconciencia); el epistemológico o gnoseológico, en el que la conciencia es primariamente el sujeto del conocimiento (se habla entonces de la relación conciencia-objeto similar al conocimiento), y el sentido metafísico, en el que la conciencia se suele denominar el Yo (supuestamente, previa a toda esfera sicológica o gnoseológica).

Capi Vidal

http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com/


[Madrid] V Encuentro Contra el Sistema Tecno Industrial y su Mundo: 27,28 y 29 de mayo

Posted: 26 Apr 2022 10:08 AM PDT

Durante los días 27, 28 y 29 de Mayo tendrá lugar el «V Encuentro Anarquista contra el Sistema Tecnoindustrial y su mundo». Un lugar donde encontrarnos, conocernos, debatir, difundir y afilar nuestras ideas contra la organización técnica del mundo. Pretendemos que el encuentro sea una herramienta más para combatir el sistema tecno-científico-industrial, porque pensamos que el terreno del enfrentamiento se debe concentrar en el campo del progreso tecnológico, puesto que es y será lo que trace las presentes y futuras dinámicas de la dominación sobre todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida: sociales, políticos, económicos y ambientales. Durante la duración de las jornadas habrá un espacio para distribuidoras (aquellas que quieran montar la distribuidora en el espacio les pedimos que confirmen su presencia con antelación) y comedores 100% vegetariano.. En los próximos días difundiremos el programa completo del Encuentro, que este año se realizará en el PVA Sputnik (C/Gonzalez soto, 21, Vallecas, Madrid)

Históricamente, los sistemas de dominación han aprovechado los momentos de crisis o catástrofes para transformar el mundo, para realizar una metamorfosis del mismo. En otros tiempos esta metamorfosis fue llevada a cabo cuando el capitalismo se vio amenazado por el avance de la lucha de clases o por la necesidad de cambios económicos y productivos con los que maximizar beneficios. En nuestro tiempo vemos como la tecnocracia aprovecha las emergencias ya sean energéticas, sanitarias, económicas, climáticas… para acelerar el tecno totalitarismo que supone el mundo-máquina. Se está llevando a cabo una nueva “gran transformación”, impulsada por las élites tecno-financieras, un Gran Reinicio. Reiniciar la vida en todas sus dimensiones para imponer una nueva forma de vida y un nuevo mundo bajo los imperativo de la 4º Revolución Industrial, es decir, reiniciar la vida para someterla al mundo-máquina que persigue optimizar al ser humano y todo lo vivo para convertirlo en un engranaje más de dicho mundo. Una vez artificializada y controlada la naturaleza el objetivo ahora es el ser humano.

Tras dos años de ´emergencia sanitaria´ y sus consecuencias (sociedad ´contactless´, privación sensorial, medicalización…) nos encontramos ahora en una nueva crisis debido a la emergencias energéticas, climáticas, etc. que supondrán, igualmente, unas consecuencias que nos dirigirán hacía el tecnototalitarismo y, en todas ellas, podemos encontrar algún formato de la guerra. Observamos entonces que las diversas formas de emergencia son utilizadas como una nueva forma de dominación, de mantener a la población bajo los imperativos de la tecnocracia, una nueva forma de crear miedo y sumisión a la población que desposeída de libertad y autonomía aumenta su fe ciega en la salvación que le promete el sistema tecno científico. La guerra y las emergencias se convierten en nuevas formas de dominación, tras dos años de guerra “contra el virus” que realmente ha sido una guerra contra la población. Por un lado, mediante la privación sensorial (técnica usada durante las guerras) que supusieron el confinamiento y la distancia social, por otro lado, mediante la medicalización en forma de inoculación de sueros de reprogramación celular (1) que siguen produciendo miles de heridos y asesinados y por último, supuso la destrucción de las relaciones sociales ahora mercantilizadas e informartizadas en la nueva sociedad cibernética. La actual guerra entre Ucrania-Rusia, detrás de la cual se esconde una guerra entre élites tecno finacieras (2), está provocando la aceleración de una serie de emergencias: la emergencia energética, que conduce y acelera el proyecto de la tecnocracia de la instauración de las llamadas “energías renovables” y las ciudades sostenibles, automatizadas e inteligentes dirigidas por patrones algorítmicos y la emergencia económica, tras la ruptura de la cadena de suministros que da lugar a la subida de la carestía de la vida y a la escasez de ciertos alimentos se aceleran diversos proyectos como la biología sintética alimentaria, los transgénicos (España es el primer país europeo que tras esta crisis acepta los piensos transgénicos para animales que obviamente acabarán en nuestros cuerpos), igualmente, en este campo se acelerarán los proyectos de la agricultura 4.0 y las ´soluciones basadas en la naturaleza´.. Algo parecido a lo que sucedió tras la ´emergencia sanitaria´ en la que una parte importante de la población empezaba a aceptar que los animales producidos por la industria alimentaria fuesen modificados genéticamente para evitar que cogiesen enfermedades o transmitiesen virus. Igualmente la crisis económica “producida” por la guerra acelera el proyecto de las monedas digitales,(Rusia junto al resto de los paises que conforman el grupo Brics ha creado ya una moneda virtual para la realización de transaciones) la automatización y robotización del mundo laboral y otros como la renta básica, que posiblemente será una cartilla de racionamiento ajustada al comportamiento de cada individuo controlado en cada momento y a cada paso por la sociedad cibernética. Esta nueva forma de dominación deshace totalmente la diferencia entre la guerra y la paz, “la paz es la continuación de la guerra por otros medios” (3), las zonas de guerra y las zonas de paz se entremezclan y confunden, la guerra o la ´emergencia´ ya no es algo alejado de nuestro ambiente, como en tiempos pasados, sino que pasan a formar parte de nuestra vida cotidiana, que se ve rodeada de cientos de aparatos militares como internet, geolocalización, teléfonos inteligentes, prótesis, drones…que facilitan más el ambiente militarista y securitario.

Estas ´emergencias´ junto a la climática nos conducen a una nueva forma de vida donde el comportamiento y la conducta de cada individuo quedarán reguladas en base a los imperativos sanitarios, climáticos, económicos que marque cada ´emergencia´. Unas emergencias que permitirán el asalto definitivo de la sociedad industrial a todas las esferas de la vida, permitirán una aceleración tecnológica que supere los límites conocidos hasta ahora imponiendo la forma de vida tecno industrial en el último rincón del planeta y en todo lo vivo que habita en el planeta, un control del comportamiento y de conducta que nos acerca al ´sistema de crédito´ existente en China, es decir, a una sociedad hipertecnologizada y controlada. Las nuevas formas de regular y dominar la vida en función de las diferentes emergencias irán acompañadas del proyecto de la identificación digital. Hemos visto como la llamada ´emergencia sanitaria´ ha dado lugar a la imposición del ´Green Pass´ una identificación digital (con datos personales y sanitarios) que te permitía en función de aceptar o no las nuevas regulaciones sanitarias acceder a determinados servicios. Este proyecto de identificación digital liberticida y segregacionista se extenderá al resto de emergencias, ya hemos visto como en Ucrania para recibir las ayudas dadas a la población por las consecuencias de la guerra es necesario poseer una identificación digital que incluye datos sanitarios y biométricos.

La sociedad cibernética que persigue la desaparición del mundo físico y la deshumanización es la principal valedora de la identificación digital, desde el proyecto ID2020 hasta la “billetera digital” de IBM. La identificación digital supone el control absoluto de nuestras vidas ya que todos nuestros datos de comportamiento, de movimientos, biométricos, etc.. quedarán recogidos en ella. La digitalización de todas las dimensiones de la vida es un proyecto conductista con el fin de dirigir nuestro comportamiento. Las emergencias, las crisis, las guerras hacen de la vida y la muerte algo aterrador predisponiendo a la población al sueño de una victoria tecnológica en un mundo imprevisible.

HACIA EL PROYECTO TRANSHUMANISTA

La ´emergencia sanitaria´, y las que vienen, suponen una aceleración tecnológica y una aceleración del proyecto transhumanista. El transhumanismo pretende no solo transformar el mundo sino a los propios seres humanos, optimizarlos, mejorarlos y `aumentarlos´para adaptarlos al mundo-máquina. Mejorar al humano mediante hibridaciones con la máquina o mediante intervenciones sobre su biología, modificando y mejorando sus aptitudes físicas y cognitivas, convertir al humano en algo funcional, en una máquina.

Dentro de este proyecto transhumanista se ha dado un gran salto mediante los sueros de reprogramación celular, escondidos bajo el nombre de vacunas. Supone un salto hacia adelante en el nuevo paradigma biomédico que pretende controlar, y mejorar, los procesos vitales de los seres humanos mediante las nuevas técnicas para manipular y artificializar procesos básicos en los niveles molecular, celular y genético. El transhumanismo ve el cuerpo como un objeto manipulable, moldeable y mecanizable, algo funcional a sus necesidades: la ingeniería genética, xenotransplantes, medicina personalizada desarrollada a la medida del genotipo de cada persona, reprogramación de células madre, terapias génicas, regeneración de órganos in vitro, etc. abren un enorme camino a la idea de un cuerpo maleable. Este nuevo paradigma biomédico no se centra en eliminar patologías como el anterior sino que pretende controlar, administrar, modificar y redefinir nuestras propias capacidades vitales, supone un paso hacia el cuerpo transhumano, un aumento cualitativo de la capacidad de modificar nuestro metabolismo, nuestros órganos y nuestro cerebro. Por ello para nosotros, la importancia de esta nuevo paradigma biomédico, va más allá del artefacto de la “vacuna”, es el control sobre los procesos biológicos con el fin de controlarlos y artificializarlos. El objetivo como decíamos ya no es curar enfermedades, sino mejorar al ser humano, las diferentes formas de biomedicina desde las terapia génicas hasta la reprogramación celular fabrican no sólo un nuevo órgano o cuerpo sino que también fabrican una nueva forma de entender la vida y de estar en el mundo bajo los dictados de la tecnocracia.

Este control y artificialización de los procesos vitales abre el camino de la eugenesia (recientemente se decodificaba el genoma completo de un feto), los avances en tecnología de secuenciación genética harán posible la intervención técnica en su organismo para moldearlo en base a los patrones de salud del capitalismo. Hoy es en base a la salud, mañana en base a cualquier otro patrón de las necesidades capitalistas que mercantilizan e instrumentalizan los cuerpos. Este descubrimiento obviamente potenciará la eugenesia que se esconde detrás de los diferentes procesos de la reproducción asistida mediante la cual se fabrican, perfeccionan y seleccionan bebés. Todo ello supone la mercantilización absoluta de la vida y sus diferentes procesos.

La edición de genes mediante la técnica Crispr/cas9 (que permite modificar genes con sencillez y precisión), la reprogramación celular, órganos artificiales, etc. son una parte del nuevo paradigma biomédico al que acompañarán la sensorización del cuerpo, mediante nanosensores y tecnologías ponibles que monitorizarán nuestro cuerpo y dirigirán nuestro comportamiento de nuevo en base a los patrones de salud capitalistas.

Si el Proyecto Genoma Humano cambió el paradigma científico y médico lo mismo ocurrirá cuando se produzca el mapeo completo del cerebro humano que es lo que pretende el proyecto estadounidense Brain, intentando descifrar todas las redes neuronales y sus funciones mediante las nuevas neurotecnologías. De nuevo, controlar los órganos y modificarlos con el fin del paradigma biomédico, ya mediante técnicas como el electromagnetismo, que se han utilizado para desactivar sistemáticamente ciertas partes del cerebro sin necesidad de intervención quirúrgica, la estimulación cerebral profunda o la optogenética, que ya ha conseguido controlar ciertos comportamientos en animales, o la posibilidad mediante electrodos de que tu cerebro maneje las prótesis mecánicas colocadas en el cuerpo. Todas estas técnicas persiguen el control del cerebro, una visión del cerebro como una máquina, como un reloj con ruedecillas y engranajes. Para ellos la mente, al igual que el cuerpo, no es más que un software que programar y desprogramar. Mecanizar al humano mediante la hibridación con la máquina uno de los objetivos transhumanistas.

El proyecto transhumanista se basa en la instrumentalización de las personas por la técnica, pretende mejorarnos virtual o genéticamente de forma que cree en los individuos un nuevo estatus ontológico, rediseñando la condición humana. La digitalización de la vida en todas las dimensiones, el Internet de la cosas, las personas y los animales nos convierte en información, en datos, en algo mensurable y controlable. Si cada persona u objeto sobre la faz de la tierra transmite información continua sobre su estado, sus necesidades, sus emociones etc. convierte a lo existente sobre el mundo en algo vigilado (a tiempo real) y controlado.

Esta digitalización, mediante la Inteligencia artificial, el Big Data, el internet de las cosas nos lleva a la monitorización completa de nuestras vidas y a la predicción de nuestro comportamiento que será sugestionado por patrones algorítmicos. Vigilados y conducidos. Pero desde una dictadura dulce que nos hace creer libres, de la servidumbre voluntaria a la felicidad inducida, de la esclavitud a la servidumbre feliz dentro de una prisión digital, del trabajo os hará libres a la digitalización os hará libres, nunca una sociedad tan esclava, tan sumisa como la de hoy se había sentido tan libre. Vivimos en una prisión digital que da lugar a un contexto de paz colectiva, caracterizado por la total ausencia de coacciones o amenazas, “no se ve que haya reacción ni opresión… todo va a mejor en el mejor de los mundos”(4). El proyecto cibernético es un proyecto liberticida y ecocida que modele nuestro comportamiento, nuestras emociones, nuestra experiencia y destruya el planeta mediante su necesidad insaciable de de minerales, tierras raras, energía…

Ahora más que nunca es el momento de rechazar la ciencia, la tecnología y el progreso que nos llevan al abismo, rechazar los postulados izquierdistas y posmodernistas que buscan la “salvación” en la técnica, rechazar la artificialización del mundo, de nuestras vidas y cuerpos, proyectar una crítica y una praxis hacia al sistema tecno científico y su mundo racional, negarnos a la mecanización y robotización de nuestras vidas hoy es más necesario que nunca ante el advenimiento de un mundo tecno totalitario. Continuar la lucha por sus múltiples caminos y los que quedan por hacer.

Contra toda autoridad, contra toda nocividad, por la anarquía.

Más información: https://contratodanocividad.espivblogs.net/

  1. Mundo Laboratorio: vacunas, pasaportes, dictadura sanitaria.
  2. Walter Fomento. En la transición hacia una nueva Civilización. La confrontación militar en Ucrania., destacar también el texto de Pablo Hernandez “La implantación mundial del comunismo de los ricos, por los ricos y para los ricos”y “El nuevo orden mundial que nos preparan con el pretexto de la guerra de Ucrania”
  3. G. Anders. Filosofia de la situación, Los libros de la catarata. 2007
  4. Rosa Luxemburgo. Reforma o Revolución. 1899

Los golpes profundos del pasado

Posted: 26 Apr 2022 09:59 AM PDT

Las cosas que se ocultan bajo la alfombra al final rebelan el tipo que es cada unx.

http://www.portaloaca.com/images/stories/articulos/007/pensadorrodjpg.jpg

No todo lo que una persona cuenta es lo que es esa persona.

“No todo es fachada” dice la canción y, por eso, no todo es visible.

La profundidad que quiere adquirir este artículo  tiene que ver sobre la capacidad de un ser humano para aguantar.

Yo.

Yo mismo he recibido muchos golpes.

¿Pero qué?

Pues que en La Vida te das muchos golpes y unx no sabe ya si es “a” u “o”.

Para mí La Vida es una obra de teatro; en serio. Me fijo en “La Vida es Sueño” porque le veo el sentido. Las ilusiones me gustan. Los sueños también.

He de decir que no siempre es todo con mayúsculas o minúsculas pero he comprobado que antes algunas cosas se hacían de otra forma.

No recuerdo, ahora mismo, los libros donde la palabra “Hombre” era con “h” mayúscula pero veía que esa palabra se refería  a la humanidad. Al igual que cuando me la encontrana con minúscula… Entonces significaba macho.

No es ese el tema. Estoy de acuerdo en que el lenguaje es un artificio que nos impide hacer ciertas cosas pero… ¿Sin lenguaje?

No voy a poner mis creencias aquí pero sé que La Insumisión existe y que esta rige algunos aspectos del ser humano.

¿O no?

¿Por ser yo insumiso tengo que creer que La Insumisión rige al Hombre?

No voy por ahí.

¡No voy al cine a ver una película para nada!

Yo veo celtas a tutiplén…

Pero, ¿cómo eran los celtas?

¿Eran mágicos?

¿O vikingos?

En una sociedad donde la espada vale más que la palabra poco se puede solucionar.

Pero creo saber quién gana.

¿Habéis probado alguna vez en vuestra vida a imaginar imágenes ilusorias?

Debo ser muy rarito.

Yo me imaginaba, mundos, seres, inteligencia, sabiduría…

¿Sabéis qué conseguí con eso?:

Mi Mundo interior.

¿En serio os creéis que estoy rezando?

Yo quería ser monaguillo para probar el vino del cura.

Pues eso que yo de beato tengo la copa donde se vierte el vino.

No quería hablar de eso aquí.

¿Un texto periodístico?

Para empezar esto es contrainformación.

O eso creo…

Yo de razón tengo la del ser humano y… De raciocinio, ¡en serio yo no sé darle vueltas al tarro!

Si yo ya vi que la acción era lo mío… ¡Aprendí  a pensar!

No me creo que nadie se piense que la violencia soluciona todo… Bueno… ¿Y cómo te defiendes?

A mí me gusta utilizar las palabras.

Con esto quiero decir que las palabras son poderosas, qué no se las lleva el viento.

Qué el pasado influye.

Y, si tenemos buen futuro,  es porque hemos tenido pasado.

Y solo queda una cosa:

El presente.

“Nada es verdadero, todo es una ilusión”.

Yo creo esa frase.

No se puede ser más zopenco cuando ves a tus dedos moverse en un teclado de ordenador… ¡En un ordenador!

Incongruencias a parte. ¡No se puede ser perfecto  en esta vida pero tampoco se puede ser tan erróneo de querer batirte constantemente en duelo con pistolas y testigos!

Qué no quiero pelear. En serio. Qué para mí las armas son como la estrategia militar… Qué puede que sepa pero qué no las uso.

A veces… En mis divertimentos… ¡Juego a videojuegos! Pero no me llenan; y me quedo con mi Mundo interior.

-Richie punk


[Vídeo] Notas sobre el texto de Zaid «Impunidad y caos»

Posted: 26 Apr 2022 09:48 AM PDT

Comentarios sobre el ensayo de Gabriel Zaid.

Erick Daniel Granados Monroy


 

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