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Juicio por la Verdad
“¿Dónde está Marín?”
Los testimonios de la jornada trataron sobre la desaparición del
trabajador no docente del comedor de la Universidad de La Plata, Juan Carlos
Marín, y de un estudiante de Medicina que habría sido visto en La Cacha. Ambos
continúan desaparecidos.
Por Secretaría de Prensa y Difusión - APDH La Plata
(13SEPTIEMBRE2012) - Los jueces de la Cámara Federal de
Apelaciones de La Plata, Antonio Pacilio y Julio Víctor Reboredo, escucharon
ayer a tres testigos que declararon por las desapariciones de Juan Carlos Marín
y Alfredo Daniel Valente, ocurridas durante la última dictadura cívico-militar.
La audiencia comenzó con el testimonio de Mercedes Cristina Marín, quien aportó
datos a la causa que investiga sobre el destino final de su hermano Juan Carlos,
que antes de su secuestro había trabajado como pintor en una empresa y en el
Comedor Universitario de La Plata.
Marín aseguró no haber estado en el domicilio de calle 148
entre 60 y 61 aquel 23 de agosto de 1976, día en que irrumpió el operativo que
se llevó a Juan Carlos. “Fue alrededor de las 23.30, yo me enteré por teléfono porque
estaba en la casa de mis tíos”, dijo la testigo, y precisó que los
secuestradores se habían manejado en varios autos, que estacionaron frente a la
casa. “Entraron preguntando por él, lo encontraron en su pieza y lo vendaron;
se lo llevaron delante de ella su madre)”, agregó Marín.
Tras la declaración, el Tribunal dispuso convocar a la otra
hermana de Marín, quien esperaba en la sala contigua a la de la audiencia.
Liliana Noemí Marín confirmó las
circunstancias del secuestro que había relatado su hermana y precisó que habrían
sido alrededor de “veinte civiles a cara descubierta” los que irrumpieron en su
casa al grito de “¿Dónde está Marín? ¿Dónde está Marín?”, tras haber “rodeado”
el domicilio.
Juan Carlos fue encontrado por el grupo de tareas en su
habitación, mientras dormía, quienes lo golpearon ferozmente. “No te preocupes
mamá, que no hice nada”, le dijo el joven cuando se lo llevaban con los ojos
vendados a uno de los autos.
De “El Negro”, como lo apodaba su familia, no supieron nunca
más nada. Hoy continúa desaparecido.
El último testimonio de la audiencia estuvo a cargo de Graciela Elvira Valente, quien
declaró por el caso de su hermano Alfredo Daniel, un estudiante de Medicina y
militante político, oriundo de Colón, provincia de Entre Ríos, desaparecido en La
Plata mayo de 1978.
“Esa última vez que lo ví, (Alfredo Daniel) me dio el reloj
que había sido de mi padre para que lo guardara”, contó la testigo, e intuyó
que se hermano “temía que iba a pasarle algo”.
Valente declaró que sus padres recién se enteraron de la
desaparición en octubre de 1978, cuando “no pude ocultarlo más y me quebré”. “Mi
padre era radical, tenía contactos en el partido, y fue quien luego declaró
ante la CONADEP y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos”, agregó.
Sobre el paradero de su hermano, la testigo dijo haberse
enterado de “infinitas versiones, que hacían aumentar el dolor de la familia”. En
tal sentido, se refirió al testimonio de María Laura Bretal ante el Juzgado de
España, quien declaró haber compartido cautiverio con él en el centro
clandestino conocido como “La Cacha”.
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