VENGAN BENDITOS DE MI PADRE, PORQUE
TUVE HAMBRE Y ME DIERON DE COMER..., PORQUE ESTUVE PRESO Y VINIERON A VISITARME.
(Evangelio de San Mateo 25, 31-46)
Hebe querida, queridas
madres:
El jueves 13 de abril de este
año me invitaron a hablar en vuestra ronda; era Jueves Santo; fue un momento
importantísimo en mi vida, algunas palabras dije que de verdad salieron del
corazón, pero en realidad lo que tendría que haber hecho es arrodillarme
delante de ustedes y lavarles los pies como lo hizo Jesús esa noche a sus
discípulos. En esa noche en que quiso quedarse con nosotros en la celebración
de la Eucaristía, en el pan partido y compartido, Jesús al lavar los pies
–trabajo de esclavos- nos mostró que “el
que quiera ser el primero se haga el último de todos” (Mc. 9,35)
Hace
poco recibiste una hermosa carta del Papa Francisco y algunos te criticaron
“porque no vas a Misa”, quizás no saben o no quieren saber que a tu hijo y tu
nuera los desaparecieron con un sacerdote con quienes trabajaban en el barrio,
quizás no saben o no quieran saber que en vez de quedarte tranquila estás
haciendo de todo para que los chicos de nuestros comedores de la Isla Maciel (y de otros) no les falten “proteínas” como
vos decís y que encimas nos das las gracias a nosotros, y te sientes bendecida porque ves que estás continuando la tarea de
tus hijos y de tantos hijos en los barrios y como es milagroso y real lo de la
multiplicación de los panes y los peces.
Quizás
no saben o no quieren saber que al final de los tiempos el Dios de la Vida nos
va a preguntar –y juzgar- por lo que hicimos o dejamos de hacer con los más
pobres.
Quienes
te conocemos sabemos que eres una mujer de profunda y verdadera fe. Por eso
quiero invitarte a Misa!
El
pasado sábado 27 de mayo inauguramos en la parte más humilde de nuestro barrio
la Capilla de los mártires latinoamericanos bajo la advocación del Beato Oscar
Romero quien como sabes fue el Arzobispo de San Salvador, capital de El
salvador, Centroamérica.
No
hace falta que te diga que muchos cristianos laicos, monjas, religiosos,
sacerdotes y Obispos fueron y son aún perseguidos y asesinados en nuestra
América Latina por estar al lado de los oprimidos, por luchar por la Justicia.
Carlos
Mugica, Monseñor Angelelli, las monjas francesas, los curas palotinos, por
nombrar algunos de nuestra Patria. Pero nosotros no podemos aún ponerle el
nombre de por ejemplo P. Carlos Mugica a una Capilla porque oficialmente no es
santo, aunque si lo sea para nuestro Pueblo pobre y creyente.
El
primero en ser oficialmente elevado a los altares ha sido Monseñor Romero. El
Papa Francisco –el mismo que te manda cartas vía nunciatura como a los jefes de
Estado!- hace ahora dos años el 23 de mayo del 2015 lo declaró Beato, Mártir
del Pueblo de Dios. Es decir el Papa nos dijo que lo mataron por odio a la fe;
que Romero predicaba la verdadera fe y como consecuencia de esa fe en Jesús
liberador supo defender a los pobres y denunció con nombres y apellidos a
quienes los oprimían y desaparecían.
La
beatificación de Romero abre el camino a
otros muchos mártires latinoamericanos que hasta ahora fueron silenciados por
la propia Iglesia. La Beatificación de Romero nos muestra la Iglesia que el
papa quiere: una Iglesia pobre, de los pobres y para los pobres. El mismo Papa
Francisco habló de cómo a Romero se le silenció: “yo era sacerdote joven y fui
testigo de esto: una vez muerto fue difamado, calumniado, ensuciado. Su
martirió se continuó incluso por hermanos suyos en el sacerdocio y en el
episcopado. No hablo de oídas, bueno ahora ya creo que casi ninguno se atreva a
hablar mal de él, pero que después de haber dado su vida siguió dándola
dejándose azotar por todas esas incomprensiones y calumnias”.
Perdona el rodeo, te decía que te invito a Misa, en nuestra Capillita. Ya tenía
decidido decírtelo y en eso llega un mail del P. Eduardo de la Serna a nuestro
correo de curas en la Opción por los Pobres en el que hablando de los
catequistas desaparecidos de la Villa del Bajo Flores y la de los jesuitas
Yorio y Jalics comenta:
”No estaría mal en algún momento hacer memoria agradecida de
todos los militantes asesinados (no sé si sólo católicos, si cristianos, si
creyentes (incluyendo judíos y musulmanes), pero creo que se lo merecen y nuestra
memoria también”.
Así que para eso te invito, para que hagamos
memoria agradecida de los queridos 30.000, pero también de ustedes Madres que
hoy continúan a pesar de sus años en nuestros barrios el trabajo de sus hijos.
Cariños fraternos y agradecidos
Francisco “Paco” Olveira
Cura en la Isla Maciel
Miembro del grupo de curas en opción por los pobres
No hay comentarios:
Publicar un comentario