No venta
12 agosto, 2016
A
esa garganta que parió la nuestra, sobre la tierra santa de una Sierra
Maestra, no le debemos una tapa, ni una etapa, ni un sueño, ni un dueño,
ni los redoblantes, ni los gobernantes, ni todos estos gritos de cada
día: al comandante de comandantes, le debemos la utopía palpable de otra
realidad, “ese ejemplo inalcanzable, para toda la humanidad”. Pues no
lo dice un idealista de traje,
ni un moralista del maquillaje, sino el líder indigenista que supo
vencer todo tipo de ultraje, sin pintarse la piel, ni nombrar a Dios en
ningún ministerio: “Fidel nos enseñó a levantar la voz contra el
imperio”. A los 30, tuvo que encarnar una revolución. A los 70, pudo
despertar una región. Y a los 90, supo crear otro Hombre Nuevo, para
obligarnos a cuidar el nombre de Evo: “Pensaron que podían derribarlo
con un artero bloqueo criminal, pero hoy deben honrarlo como un
verdadero líder mundial”. Pensaron, imaginaron, pero perdieron. No
pudieron. “Cómo no sentir este respeto y esta admiración, si escribieron
su propio libreto, para su propia transformación”. No pudieron las
hordas asesinas, contra un país que regala medicinas, porque no hay
capital capaz de gobernar al ser humano: “Cuba está burlando al
imperialismo americano”. No pudieron las enciclopedias con sus
contrapuntos, ni con Google y Wikipedia juntos, “porque nos educó para
revelarnos y nunca jamás dejó de guiarnos”. No pudieron los embargos,
contra esos discursos largos que aún nos rebotan en los oídos, “porque
sus palabras son las armas de los excluidos”. No pudieron las
marionetas, contra los campesinos sin bayonetas, ni contra la historia,
ni contra la integridad de su resistencia: “Es la victoria de la verdad e
inteligencia”. No pudieron los drones, ni los hipnotizadores, contra 11
millones de trabajadores sin analfabetismo, ni televisión servil, ni
desnutrición infantil, ni alegría con forma de publicidad: “Se volvieron
un sinónimo de soberanía y libertad”. No pudieron los oscuros altos
mandos, ni con golpes duros, ni con golpes blandos, ni con el Estado
como empresa siniestra al servicio de la explotación: “Su legado es la
riqueza de toda nuestra generación”. No pudieron con botas, ni con
idiotas, ni con rebaños, “no pudieron, ni a los 90 años”. Por tanta
lucha, por ese grito que todavía se escucha, por no haber claudicado y
por haber pagado el costo, este 13 de agosto mandamos a imprenta una
revista que presenta la conquista de todo el pueblo junto.
No venta. Y punto.
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