
Macri minimizó el ataque a la redacción de Tiempo Argentino
4 JUL, 2016
En
medio de su gira europea el presidente Mauricio Macri brindó una
entrevista a LA NACION y, desde Berlín, opinó acerca del violento ataque
de una patota a la redacción de Tiempo Argentino.
El
grupo de encapuchados entró con navajas, echó a los trabajadores que se
encontraban en las instalaciones, tapiaron las ventanas y puertas y
comenzaron a destrozar el lugar, las herramientas de trabajo y
documentación de la cooperativa “Por más Tiempo”.
A pesar de estar lejos, el Presidente estuvo informado del hecho y dijo que “todo eso está lejos de la Argentina que queremos”.
-¿Qué
opina del episodio en Tiempo Argentino, donde una patota entró a
amenazar a los periodistas y a romper las instalaciones?, preguntó LA
NACION.
-Todo
eso está lejos de la Argentina que queremos. Pero me alegra que la
Justicia esté interviniendo, como también intervino antes para pedir el
desalojo del edificio. O sea, está mal cualquier tipo de usurpación. Me
parece peor todavía con el ejercicio de la violencia, pero claramente
nadie tiene derecho a usurpar lo que no es de uno.
-¿Se refiere a los periodistas que estaban haciendo su trabajo ahí?
-“Claro, claro”, respondió el Presidente.
Publicado en La Nación
Ante las declaraciones del presidente Mauricio Macri: comunicado de la cooperativa de trabajadores Por Más Tiempo
Buenos Aires, 7 de julio de 2016
Los
trabajadores que integramos la cooperativa Por Más Tiempo, editora del
diario Tiempo Argentino, rechazamos las expresiones del presidente
Mauricio Macri al diario La Nación en la que nos califica como
“usurpadores”, nos estigmatiza en nuestro rol de trabajadores y nos
iguala con una patota que recuerda el accionar de los grupos de tareas
de la última dictadura militar.
Según
consta en un acta firmada en el ministerio de Trabajo, bajo la
administración de Cambiemos, los trabajadores tenemos la “custodia” del
inmueble de Amenábar 23, Ciudad de Buenos Aires, a raíz del estado de
abandono en que los responsables de la empresa Balkbrug SA dejaron a los
trabajadores.
Además,
aclaramos que el juicio por desalojo es realizado contra la empresa
Balkbrug, razón social de la que dice ser dueño –aunque nunca lo probó-
Juan Mariano Martínez Rojas, quien durante la madrugada del lunes entró
al edificio junto a veinte personas, golpeando brutalmente a
trabajadores y destruyendo parte de la redacción del diario y de los
estudios de radio América.
En
el marco del juicio por desalojo mencionado, representantes de la
cooperativa Por Más Tiempo y de los trabajadores de Radio América nos
presentamos voluntariamente en el juzgado a ofrecer un nuevo contrato de
alquiler, hecho que figura en el acta librada en el juzgado en
cuestión.
Con
respecto al brutal ataque a la libertad de expresión, reiteramos,
además, que ningún funcionario de las áreas de Seguridad y Justicia se
comunicó en estos días con los integrantes de esta cooperativa de
trabajadores ni visitó la redacción para ponerse al tanto de lo ocurrido
durante las primeras horas del lunes 4 de julio.
Ante
esta situación, le solicitamos al presidente una audiencia con el fin
de ponerlo al tanto de nuestra realidad y de las acciones que hemos
emprendido desde hace siete meses -cuando dejamos de cobrar nuestros
salarios-, incluyendo los reiterados pedidos a diversas áreas del Estado
para que protejan los puestos laborales y actúen sobre los principales
responsables de este vaciamiento: Sergio Szpolski, Matías Garfunkel,
Darío Richarte y Juan Mariano Martínez Rojas.
Agradecemos la difusión.
Crónica de un despojo
Por Nodal Cultura
En
diciembre del año pasado los dueños del Grupo23, Sergio Spolsky y
Matías Garfunkel, cesaron los pagos de salarios en los distintos medios
del grupo multimedios, entre ellos a los trabajadores del Diario Tiempo
Argentino y Radio América.
Según
informaron los ex dueños, estos medios habrían sido comprados por un
empresario llamado Mariano Martínez Rojas, sin antecedentes en la
propiedad de medios de comunicación. Martínez Rojas se comprometió ante
el ministerio de trabajo, en actas de acuerdo con los trabajadores, a
abonar los salarios caídos y continuar con las actividades. Nunca
cumplió con esos compromisos y los salarios permanecen impagos desde
entonces.
Desde
aquel momento, los trabajadores de dichos medios efectúan una
permanencia pacífica en las oficinas que alojan tanto a los estudios de
Radio América como a la redacción de Tiempo Argentino.
El
propio Martínez Rojas suspendió la impresión del diario, dejando a los
trabajadores al borde del despido y abandonando por completo al mismo.
Los trabajadores se constituyeron como garantes de los medios de trabajo
de acuerdo con la indicación del ministerio de trabajo de la Nación, y
comenzaron a elaborar un plan que les permitiera continuar con la
edición de Tiempo Argentino, en procura de conservar la fuente de
trabajo.
El
24 de marzo de este año la cooperativa “Por Más Tiempo”, creada para
sostenerse de forma la edición autogestiva, relanzó el diario. En la
actualidad Tiempo se edita los días domingo con una tirada de 30 mil
ejemplares y sostiene su página web. Con 125 periodistas, se convirtió
en la empresa periodística recuperada más grande.
En
la madrugada del día lunes, Martínez Rojas acompañado de un grupo de
veinte personas irrumpió violentamente en la redacción del diario y
destruyeron el mobiliario y los elementos esenciales para garantizar el
trabajo y la salida del diario.
En
conferencia de prensa, los trabajadores de Tiempo Argentino relataron
los hechos y analizaron el comportamiento de las instituciones del
Estado encargadas de garantizar la seguridad personal, los medios y la
fuente de trabajo y la libertad de expresión.
Es
te
grupo ingresó por la planta baja del edificio, donde se encuentra Radio
América y luego de forzar una puerta que separa la radio de la
redacción del diario, agredieron brutalmente a los 3 trabajadores que
permanecían allí, sacándolos a la calle. Fueron ellos quien dieron el
aviso que permitió que el resto de los compañeros, representantes de
organizaciones sociales y políticas y otros medios de comunicación
acudieran al lugar.
“Quien
violentó las instalaciones y generó esta situación es quien aduce ser
el comprador de las razones sociales que editaban Tiempo Argentino y
ponían al aire Radio América. Es la gente que vació las empresas, que
debe siete meses de salario y que no cumplió con ninguno de los
compromisos que habían asumido ante el Ministerio de Trabajo de la
Nación. Esta persona, que se llama Mariano Martínez Rojas, dice haber
negociado con Spolski la compra de aquellas sociedades anónimas, pero no
hay documentos que acrediten la compra”
Durante
la noche los trabajadores de Tiempo Argentino permanecen en el edificio
porque luego del largo conflicto con el Grupo 23, el Ministerio de
Trabajo los hizo garantes de la integridad de las herramientas de
trabajo.
Una
vez que se reunieron en la puerta los trabajadores llamaron a la
policía, que llegó y constató lo que sucedía, pero se quedó en la puerta
aguardando pasivamente. La policía tomó contacto con los ocupantes, y
según le hicieron saber a los trabajadores, el propio Martínez Rojas
exhibió un supuesto contrato de alquiler. Según afirmaron en la
conferencia de prensa “no hay contrato de alquiler vigente entre él y
los dueños del edificio, ni tampoco con la sociedad Blakbrug. La policía
asumió que ese contrato es válido y les permitió permanecer dentro del
edificio. Puesta en autos, la fiscal de turno, Verónica Andrade,
decide, por teléfono y por los dichos del subcomisario, que los
trabajadores permanezcan afuera y los usurpadores adentro, destruyendo
todo.
En
el lugar y por la presión de todos los presentes, la policía ingresó
junto con los trabajadores al edificio. Allí no solo constataron los
desmandes, sino que advirtieron que algunos de los patoteros llevados
por Martínez Rojas rompieron una ventana y huyeron por edificios
linderos.
Las
dieciséis personas violentas que permanecían en las oficinas de la
redacción, amenazaron y agredieron a los trabajadores, aun mediando la
presencia policial. Martínez Rojas profería amenazas y los patovicas
agredían con los matafuegos a los miembros de la cooperativa.
Finalmente,
y luego de hacer tomar los datos de los intrusos, la fiscal –que no se
hizo presente en el lugar- decidió dejar libre a los patoteros y
permitir a los trabajadores mantenerse dentro del edificio.
“Los lugares
más
afectados fueron la oficina de sistemas que es donde está el corazón de
las conexiones del diario. Fueron a romper el servidor que era lo que
permitía que haya conexión entre las distintas computadoras y poder
editar el diario. Cortaron los cables de red de todo el segundo piso que
es donde está el grueso de la redacción. Rompieron la puerta para
entrar al área de administración y se instalaron ahí, además de roturas
de vidrios y mobiliarios. Creemos que el daño fue hecho para poner
trabas para que Tiempo pudiera seguir saliendo. Tiempo lleva dos meses
de modelo autogestivo. Tenía previsto esta semana la salida del sitio
web todos los días, el diario se venía editando solo los domingos. Esto
nos dificulta el trabajo. No tenemos red, nos tenemos internet, nos pone
trabas al trabajo y nos dificulta incluso del diario en papel. De todas
maneras, acostumbrados a los esfuerzos de esta etapa, estamos haciendo
lo posible para sacar una edición de emergencia y contar esto que paso y
quiénes son los personajes que están dificultando que Tiempo pueda
salir adelante” afirmaron los voceros de los trabajadores.
Luego
del hecho quedan tres derechos fundamentales para toda sociedad
democrática que el gobierno argentino debe garantizar. El primero es la
integridad física de todos los que hacen el diario Tiempo Argentino. En
segundo lugar es la preservación de los medios de trabajo, sin los
cuales es imposible llevar adelante un medio de comunicación. El tercero
es el derecho a la libertad de expresión.
El
gobierno nacional, cuyos funcionarios tampoco se hicieron presentes, al
menos hasta horas del mediodía del lunes, se comunicó con los
trabajadores a través de la secretaría de comunicación pública, de dónde
también surgió un comunicado de repudio a la intrusión de Mariano
Martínez Rojas.
Sin
embargo los miembros de Tiempo sostienen que “el gobierno recién ahora
está manifestando preocupación por este conflicto que ya lleva siete
meses. En ese período hemos recorrido infinidad de pasillos y
dependencias y nunca habíamos tenido respuesta alguna. Los que nos hemos
puesto al hombro la recuperación de los puestos de trabajo hemos sido
nosotros, mientras Martínez Rojas siempre nos ha atacado. A la luz de lo
que ocurrió, ahora están preocupados.”
En
respuesta a esta agresión, que preocupa mucho en el marco del ataque
del gobierno nacional a medios disidentes, mañana saldrá una edición de
emergencia del diario Tiempo Argentino.
Mientras
tanto los trabajadores siguen preocupados por su seguridad, la
continuidad de los puestos de trabajo y la integridad de los medios
necesarios que son la garantía de la libertad de expresión, fuertemente
debilitada por estos días en los que la señal Telesur ha sido eliminada de la grilla de la televisión abierta y gratuita.
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