Balance desde el Evangelio y los pobres de un año de gestión de gobierno.
Carta a los que quieran leerla

Iniciado ya el tiempo de
preparación a la Navidad para los cristianos y coincidiendo con el día
de la Inmaculada Concepción, difundimos nuestro pensamiento y opinión
desde el Evangelio y los pobres, al cumplirse el primer año de la
gestión de gobierno de la Alianza Cambiemos, que asumió el poder el 10
de diciembre de 2015. Esta carta está dirigida – parafraseando al Papa
Francisco en su reciente carta de cierre del año de la misericordia –
“a cuantos quieran leerla”.
La Virgen se alegra en el Dios de los Pobres.
La Virgen María cuya
presencia anima sin dudas la religiosidad de nuestros pueblos
latinoamericanos, nos ilumina y orienta acerca del plan de Dios para la
humanidad. En el marco del pasaje bíblico que describe el encuentro con
su parienta Isabel, el Evangelio de Lucas (1,46-55) pone en labios de
María una profesión de fe en el Dios de los pobres. María de Nazaret da
gracias a Dios porque miró su sencillez con cariño y misericordia
convocándola a ser madre y discípula de Jesús; porque elevó a los
humildes y dispersó a los soberbios; porque derribó a los poderosos y
despidió a los ricos con las manos vacías. El Dios del “Magnificat”
sueña un mundo construido desde “abajo”. Reúne para eso a los más
pequeños. No necesita figuras exitosas, ni lobbistas, ni famosos o
violentos. No necesita las influencias ni los flujos de dinero. Es un
Dios que no cuenta con los ricos y poderosos porque no ven más allá de
sus intereses, no son capaces de construir un proyecto colectivo y
fraterno. El poder de la codicia y el dinero no construye mundos
habitables, sino seudoparaísos desiguales y concentrados donde sólo
gozan los que acumulan para sí. En la sencilla alegría de María
visitando a Isabel, Dios anuncia la buena noticia de un mundo nuevo,
justo y humano edificado desde los pobres, la justicia y el derecho.
Ese mundo es de los sencillos, los “de abajo”. Es arrebatado a los
poderosos que se creen dueños de este mundo. Ya afirmaba de María el
Papa Pablo VI: “fue
algo del todo distinto de una mujer pasivamente remisiva o de
religiosidad alienante, antes bien fue mujer que no dudó en proclamar
que Dios es vindicador de los humildes y de los oprimidos y derriba sus
tronos a los poderosos del mundo (cf. Lc 1, 51-53); reconocerá en
María, que "sobresale entre los humildes y los pobres del Señor, una
mujer fuerte que conoció la pobreza y el sufrimiento, la huida y el
exilio (cf. Mt 2, 13-23): situaciones todas estas que no pueden escapar
a la atención de quien quiere secundar con espíritu evangélico las
energías liberadoras del hombre y de la sociedad…” (Pablo VI, Marialis Cultus 37).
Un gobierno sin política, sin historia y sin verdad.
Desde el mismo día
de la asunción, donde el Presidente (después de decir días antes en
Olivos que la ceremonia de traspaso del mando se iba a desarrollar como
de costumbre) insólitamente – con la habitual complicidad de sectores
del Poder Judicial – no permitió que la Presidenta saliente ejerciera
el derecho propio y democrático de entregar el mando a su legítimo
sucesor, intuimos que algo malo iba a suceder. A partir de ese día
comenzó un proceso implacable, acelerado y sistemático de destrucción
operativa y simbólica de todo lo construido en 12 años de gobierno del
Frente para la Victoria. Mientras tanto comenzó la instalación
compulsiva de una matriz económica y cultural conservadora, represiva y
autoritaria que convirtió en tierra arrasada muchos logros y
reivindicaciones históricas para la masa popular de trabajadores y que
una buena parte de los votantes del Gobierno creyeron – porque así se
les había dicho – que se iban a mantener. Ese proceso persecutorio y
destructor vino decorado en un envase de frivolidad y alegría, de
progresismo pedante, de “paz y administración”, de nueva moral y
presuntos nuevos aires frente a una ciudadanía que ellos mismos
instalaron como “agotada de la política”. No había duda que muchos
temas de la agenda nacional necesitaban ser abordados, reconfigurados, o
estaban pendientes de resolución. Pero arrasar con todo lo construido reveló más un espíritu de revanchismo conservador que de continuidad democrática.
El estilo “Cambiemos”
Algunos rasgos de este estilo ya venían perfilándose en la campaña y el debate presidencial del 22 de noviembre de 2015:
+ La mentalidad conservadora y la anti-política:
Un permanente desprecio por las instituciones democráticas, el Estado,
la militancia política, la democracia, la patria, el pueblo, la
cultura latinoamericana, la historia y sus próceres, los proyectos
colectivos y populares, comenzó a inyectarse en los brevísimos
discursos, conferencias o declaraciones del Presidente y sus
funcionarios. En las apariciones internacionales del Presidente sólo
hubo chistes y frases entrecortadas que dan cuenta de una marcada
trivialización de la política además del ridículo sin retorno ante los
medios del mundo. Constantemente se sugirió que es necesario
“despolitizar” la gestión de gobierno y la planta funcional del Estado,
eliminando “la grasa militante”. La historia es algo superado que no
vale la pena recordarse, por eso ballenas, yaguaretés y plantas de
interior reemplazan a San Martín, Belgrano y Juan Domingo Perón en
billetes y dependencias estatales. Cuadros descolgados que se vuelven a
colocar. Esta puesta en escena – aparentemente neutral y aséptica –
esconde en realidad una clara intencionalidad política de gobernar para
los que los ayudaron a llegar al gobierno, los dueños del capital y la
minoría pudiente del país sin ningún tipo de oposición. Y esconde
también que la anti-política es un modo de hacer política.
+ La posverdad (= mentira) como maltrato institucional. En abril de 2010 una revista norteamericana humorística llamada Grist, especializada en información medioambiental, publicó un artículo en el que, se dice que por primera vez, se hablaba de “política posverdad”.
Dicho artículo se refería a los políticos que negaban el cambio
climático, pese a toda la evidencia científica que existía al
respecto. El término comenzó a generalizarse para ilustrar que se está utilizando la mentira en política de una manera más intensa y con mayor capacidad de penetración que nunca.
La política siempre ha tenido una vinculación particular con la
verdad; pero una cosa es exagerar, ocultar, incumplir o relativizar la
verdad y otra es mentir descarada y continuadamente sobre los hechos,
de la mañana hasta la noche y aun teniendo evidencia de lo contrario a
lo que se dice delante de las narices. Este gobierno ha mentido ya
desde antes de asumir, porque hizo todo lo contrario de lo que había
afirmado que iba a hacer en el debate presidencial ya mencionado,
estafando a sus votantes. Hemos asistido a un concierto de mentiras
diarias en nuestra propia cara. Algunas de ellas insólitas, groseras y
desafiantes de la inteligencia de la ciudadanía, como la repetición
insistente que Argentina no crece hace 5 años (pero según datos del
FMI, Argentina creció 13% en los últimos 5 años). Lo que cuenta es
“instalar” una creencia. Otras con un marcado tono burlón, despectivo y
discriminador. Pero no hay duda que este gobierno ha sabido – a través
de sus sofisticados y onerosos equipos comunicacionales – utilizar con
eficacia el poder de la mentira para convencer. Su máxima es: “No importa si es verdad lo que se dice. Lo que importa es que te lo crean”.
Nunca habíamos sufrido tamaña vejación de nuestra capacidad
intelectual. La hipocresía, el cinismo, la falsedad en el Presidente,
ministros y funcionarios son un verdadero maltrato institucional
cotidiano hacia el pueblo argentino. Esa burla sistemática de todos
tiene sus excepciones: hay ministros o funcionarios a los que no se les
conoce la voz. Pero así como se dice de los jueces, que “hablan por
sus fallos”, podemos decir que todos los ministros “fallan”, es decir
“yerran” sistemáticamente y siempre “para el mismo lado”.
+ Funcionarios incompatibles y corrupción estructural: Nunca
habíamos tenido un plantel de gobierno constituido en una elevada
proporción por funcionarios que fueron CEO’s o gerentes en el sector
privado. Un estudio reciente de la UNSAM revela que con la ley de ética
pública de 1999 este gabinete no hubiera sido posible. Es una
verdadera puerta abierta a la corrupción estructural ubicar funcionarios
del sector privado para manejar las mismas áreas donde trabajaron
desde el Estado o poner procesados por lavado de dinero al frente del
organismo que controla el lavado de dinero. Son claros los conflictos
de intereses y las incompatibilidades para la función pública. Mientras
tanto los medios intentan que todos creamos que la corrupción fue
generalizada en el gobierno anterior y nos dejaron una “pesada
herencia”. Para el Gobierno y sus aliados la corrupción se conjuga
exclusivamente en pasado. La
persecución de presuntos corruptos del pasado es una operación
mediática encaminada a dar la impresión de que se combate la
corrupción, mientras tanto saquean el Estado quitando regulaciones u
otorgando negocios que benefician a privados, amigos, empresas y
parientes sin ningún escrúpulo. Pero mientras esta succión de los
recursos públicos se realiza, el discurso oficial es de exaltación de
la transparencia, el trabajo “juntos”, la honestidad y la idoneidad del
“mejor equipo de los últimos 50 años”, etiqueta mentirosa si las hay. Los ministros del gabinete actual son mercaderes del dinero público y lo reparten entre sus amigos. Ética Cero.
+ La ética del Presidente:
¿Qué se puede esperar de la ética de los ministros y funcionarios si
hay un Presidente que asumió procesado con 214 causas, con cuentas
clandestinas en el exterior y un largo prontuario en materia de
irregularidades en la contratación de obra pública junto a su padre? Un
Presidente que pide a la población “un esfuerzo” pero abandona la flota
aérea oficial maltrecha en los hangares de El Palomar y gasta en
aviones privados contratados o de aerolíneas comerciales más o menos
U$A 1.700.000 en 10 meses. Un Presidente que mide los gastos operativos
de Aerolíneas Argentinas en jardines de infantes, pero facilita que su
padre blanquee el dinero sucio de la evasión a través de un decreto
inconstitucional que contradice el espíritu de una ley votada en el
Congreso. Y qué decir de un Presidente que parece no tener respuestas
sobre cuestiones básicas de Estado en las ruedas de prensa “armadas”
para que no pase sobresaltos. Nos queda la sensación de que todo lo que
hemos dicho en estos párrafos, en cualquier país normal sería materia
más que suficiente para plantear un claro pedido de juicio político al
Presidente y a una buena parte de sus funcionarios. En nuestras pasadas
cartas al Pueblo de Dios hemos insistido en que a gran parte de los
funcionarios y ministros se les debería pedir su inmediata renuncia (o,
al menos, ser sometidos a una firme interpelación en el Congreso), y
nada nos ha convencido de lo contrario. Antes bien, semana a semana
pensamos que más funcionarios deberían estar en ese “grupo”.
+ Un descomunal aparato comunicacional al servicio de la mentira:Los
principales multimedios pintan el escenario que más le conviene al
relato oficial escondiendo la realidad y forzando los temas de tapas y
columnas para que parezca que pasa lo que les conviene que la gente
crea que pasa (focus groups). Nunca habíamos visto este
cerrojo informativo y los medios internacionales se sorprenden de eso.
Redes sociales invadidas por equipos de perseguidores (trolls)
rentados para desanimar, hostigar, acosar a cuantos piensen u opinen
distinto a lo que se quiera imponer. Nosotros mismos hemos sido blanco
de insultos gratuitos por el simple hecho de expresarnos. Los (ex)
periodistas que antes informaban y ahora hacen lo que se les pide que
hagan, los que antes querían preguntar y ahora no tienen más preguntas,
están escribiendo las peores páginas de la historia de la comunicación
en Argentina.
La destrucción de la economía (y del país)
Todos los datos con
los que podríamos pulsar la vitalidad económica están mucho peor que
hace un año atrás: más inflación, más endeudamiento, menos producción,
menos puestos de trabajo, menos exportaciones, tarifas más caras, la
inversión en baja, suba del déficit fiscal, aumento de la emisión de
moneda, caída de la recaudación fiscal en términos reales, desplome del
consumo y retroceso del salario real. Para delicia de los sectores más
acaudalados, se liberó la bicicleta financiera, y se quitaron
impuestos y retenciones y se permitió blanquear el dinero de la
evasión. En vez de dar la cara y asumir los tremendos desatinos de
estos últimos 12 meses, el gobierno se empeñó en culpar al gobierno
anterior, esgrimiendo argumentos insólitos y ocultando -con la
indispensable ayuda de los medios- los efectos de la fenomenal transferencia de ingresos desde los sectores bajos y medios hacia la minoría rica. Sólo
así puede entenderse, por otra parte, que la imagen del Presidente y
del gobierno no sea lo escandalosamente baja que la realidad requiere.
Este es un modelo
de hambre y pobreza, de desigualdad y concentración de la riqueza, de
desindustrialización y destrucción del empleo, de primarización de la
economía y pérdida de la soberanía, de minimización del estado y
absolutización del mercado, de destrucción del consumo y la producción,
de endeudamiento desenfrenado para cubrir la fuga de capitales. Pero
si como todo esto fuera poco, debemos sumarle una marcada ineptitud
para el manejo operativo de la economía, cubierta con mentiras
permanentes, con datos inventados, con ocultamientos de información,
con promesas de un futuro feliz que nunca llega y nunca llegará. Ante
algunas preguntas, mostrando su desinterés por todo, el Presidente (o
sus ministros) han respondido: “esa te la debo”. Queremos decirle que
nos está debiendo un país entero.
Efectos colaterales en los pobres
Estas decisiones
impactan en la vida de los pobres, los trabajadores, y el campo
popular. La salud, el trabajo, la educación han dejado de ser entendidos
como derechos y se convierten en áreas de explotación comercial:
+ Pobreza:
La mentira de la Pobreza Cero tuvo patas muy cortas. La inflación
descontrolada, la devaluación del peso, el brutal tarifazo de los
servicios públicos, y la falta de contención estatal que redujo,
subejecutó o anuló fondos destinados a la contención social destinados
en la década anterior, lógicamente empujaron el número de familias que
viven debajo de la línea de pobreza e indigencia que se incrementó en
más de 1,5 millones de habitantes (por ejemplo, el programa
“Urbanización de villas” fue ejecutado en un 34%, el de
“Infraestructura Penitenciaria” un 14 %; el programa “capacitación
Laboral” gastó apenas el 39% de los fondos destinados, y el de
“desarrollo Productivo regional” apenas el 16%, el Programa “Formación
Tecnológica” 13% y “Calidad Educativa” 5% de ejecución, el Programa
“Sanidad Escolar” y “Lucha contra el SIDA” 2% ejecutado, el Programa
“Promoción y Protección Social” solo el 50%. Programa “Enfermedades
Crónicas” del Ministerio de Salud el 39% de ejecución y el
“Fortalecimiento edilicio de Jardines de Infantes” ¡¡¡0%!!!). Ser pobre
significa comer salteado, enfermarse fácilmente, perder condiciones
normales de higiene, vivienda y atención sanitaria, y en definitiva,
vivir mucho menos que el resto. A este gobierno no le importan en
absoluto los pobres. Les importa más cuantos negocios pueden hacer
gestionando el dinero público.
+ Trabajo.
Las políticas aplicadas provocaron una fuerte destrucción de empleos
estatales y privados. Con el latiguillo mentiroso de que había que
crear “empleo de calidad” destruyeron cientos de miles de
puestos de trabajo y reemplazaron empleados estatales con antigüedad e
idoneidad por militantes del PRO que en muchos casos poseen el único
mérito de ser parientes o amigos de algún funcionario. El Presidente
cada vez que se refiere a los trabajadores lo hace con desprecio,
culpabilizándolos del ausentismo y la falta de productividad,
presionándolos a “ceder algo” y refiriéndose al salario como un costo
más. Se queja del ausentismo cuando se ha tomado 3 tres veces
vacaciones en solo 8 meses de gobierno. En 2017 insistirá con el cierre
de paritarias, la flexibilización laboral y la revisión de los
convenios colectivos de trabajo que significa ni más ni menos que
arrasar con las conquistas sociales de los trabajadores en la historia
reciente. La conflictividad laboral va en aumento, aunque es fácil
suponer que algo aliviará momentáneamente esta presión en orden a las
próximas elecciones “de medio término”.
+ Salud y Educación: Por despidos, reestructuraciones para “hacer más eficiente la gestión”
o reubicación de sus integrantes, en seis meses fueron desmantelados o
“achicados” unos 15 programas de salud pública; lo ocurrido con los
remedios contra el SIDA – que ya había sido anunciado, y quien lo hizo
fue criticado por alarmista y por “campaña del miedo” en todos los
“medios amigos”, sirve de buen ejemplo de esto; como la ausencia de
campañas contra el dengue y el zika. La retirada estatal de la
contención territorial en materia de salud es algo así como una muerte
lenta para tantos que no tienen trabajo, y por lo tanto, no tienen obra
social. Para la mentalidad liberal-conservadora los pobres son un gasto
(son “inempleables” al decir de un conspicuo empresario). No
son personas. Se acorrala la educación pública con desfinanciamiento y
desdén considerándola también un gasto más que un servicio público. Se
desmontaron también en esta área algunos programas territoriales como
el Conectar Igualdad. Se prometió un plan revolucionario de Educación
que jamás se realizó y ni siquiera se presentó. El ministro comparó su
gestión en educación con la genocida Campaña del Desierto. Está todo
dicho.
La mentira de la justicia independiente
Ambiente persecutorio y democracia de baja calidad.
Se han multiplicado
las intervenciones represivas violentas de las fuerzas de seguridad
frente a gente desarmada y frágil como aquella represión a los
jubilados en el Puente Pueyrredón, o los innumerables hechos represivos
de la policía bonaerense en La Plata. Se intenta demonizar la
manifestación popular en las calles y criminalizar la protesta social.
Se ha impedido a la población ocupar legítimamente el espacio público
en actos patrios volcando una desmesurada cantidad de efectivos
policiales o de Gendarmería para instalar una atmósfera de miedo y
pérdida de libertad que no experimentábamos hace muchos años. Se han
producido confusos ataques a locales de partidos políticos, y hasta las
mismas fuerzas de seguridad protegieron a los agresores de la sede de
Tiempo Argentino. Muchos comunicadores o figuras de la política son
amedrentados, o directamente amenazados y la libertad de expresión corre
serio peligro. Los discursos discriminadores de muchos funcionarios
oficiales parecen legitimar que buena parte de las fuerzas de seguridad
crean que tienen cancha libre para perseguir extranjeros o gente de
tez morocha, golpear y ningunear a chicos de nuestros barrios o en el
peor de los casos disparar balas de plomo a una murga barrial compuesta
por jóvenes y niños sin que haya pasado absolutamente nada con esos
asesinos de uniforme. Pero abundaron las fotos de la ministra de
seguridad vestida de combate o corriendo presurosa a apresar a un
tuitero. Se quiere generar una atmosfera de miedo y encierro para
avanzar con el saqueo del país. Esta película ya la vimos; este modelo
“no cierra” sin represión.
En política internacional, “del lado de los malos”
No ignoramos la
convulsión mundial que estamos viviendo. El llamado “Primer Mundo”
(sic) actúa movido por el miedo que pretende autoconservarse de un
enemigo externo que, una vez más, son los pobres y las víctimas que
ellos mismos han provocado. Muchos países buscaban unirse para poder
enfrentar este mundo adverso, algo que – obviamente – incomoda siempre a
los poderosos, expertos en “divide y reinarás” o en “si entre ellos
pelean, los devoran los de afuera”. Vemos, en este sentido que el
multilateralismo que estábamos celebrando vuelve a ser unilateral cada
vez más. La política de “relaciones carnales”, los enemigos elegidos
por el gobierno (que no son los nuestros) nos separan cada vez más de
los hermanos y, por otro lado, nos vuelven cada vez más indefensos ante
crisis y conflictos que, por supuesto, vendrán.
Con una ayudita de sus amigos
Además de la cercanía de los sectores poderosos, del establishment, el Gobierno sabe que no puede funcionar sin otras complicidades:
+ Sindicalismo de ficción.
La unidad del sindicalismo sin duda es fundamental para poder
enfrentar y confrontar con “el Capital” en la defensa del “Trabajo”.
Pero es lamentable cuando esta unidad triunvira sólo pretende acariciar
al gobierno destructor del Trabajo a cambio de limosnas o beneficios
espurios.
+ Mentimedios de incomunicación.
Ya hemos señalado, pero es importante resaltarlo, el rol que juegan
los medios de comunicación en la “creación de realidades” o la difusión
de posverdades. La mentira sistemática, el desvío de la atención de
las realidades profundas y las amenazas, chantajes o falta de aportes y
pautas a los medios opositores, explican los generosos beneficios
gubernamentales a ciertos medios donde es evidente la devolución de
favores con el otorgamiento de negocios.
+ Una amigable oposición parlamentaria.
El poder del Gobierno de extorsionar con el envío o no de fondos para
las asfixiadas economías provinciales a cambio de un voto favorable, y
más aún, de amenazar con revelar datos secretos de los legisladores si
no se votaba en línea con el oficialismo (el "carpetazo" del que acaba
de hablar el Papa Francisco), sumado esto al poco criterio de algunos
dirigentes políticos, ha permitido conseguir la aprobación de proyectos
de ley perjudiciales para el país como el pago a los fondos buitres o
la supuesta reparación histórica de los jubilados. Algunos quieren
ahora “desmarcarse-pero-no-mucho” en una suerte de “Plan B” esperando
la bendición del “Círculo Rojo”.
+ Una Iglesia que olvidó el Evangelio.
No es la primera vez en nuestra historia que muchos sectores del
Episcopado parecen más preocupados en no molestar o incomodar a los
poderosos que quedar del lado de los pobres. Si los obispos están más
interesados en evitar conflictos sociales, sin preocuparse por las
causas que los provocan y de este modo evitar tomar posición a favor de
los pobres, esa actitud no nos parece que sea demasiado coherente con
la praxis de Jesús de Nazaret ni con los discursos recientes del Papa
Francisco
En este sentido nos
duele que el obispo de la Diócesis de Jujuy, Cesar Fernández, se
pronuncie en apoyo a la convocatoria formulada por el Gobernador Morales
“para honrar la paz, la unión y la libertad civil” en una provincia
que mantiene a Milagro Sala y compañeros, detenidos arbitrariamente.
Nos hubiera gustado escuchar al Obispo exhortar al presidente de la
Nación a cumplir la ley que es una manera de honrar la paz y la unión
de los argentinos: una Navidad sin presos políticos.
Los derechos humanos y el proceso de memoria, verdad y justicia en peligro.
Como señalamos en el
párrafo anterior, hemos vuelto a tener presos políticos como hacía
años que no sucedía. Milagro Sala fue detenida en el mes de enero y más
tarde otros compañeros corrieron igual suerte. La ONU ha declarado que
su detención es arbitraria y ha pedido al gobierno argentino su
liberación inmediata, cosa que repitieron Amnesty International, la OEA
y la CIDH. Con la negación de la realidad o la imposición de la
mentira – que son su método cotidiano –, el Presidente está tirando la
pelota afuera hace un mes e incubando un papelón internacional
histórico al incumplir los tratados sobre detención arbitraria que
Argentina suscribió y se comprometió a cumplir. También han avanzado
sobre los espacios de memoria quitándoles apoyo oficial, (y en parte
desarmándolos), o cuestionando la existencia de 30.000 desparecidos,
sobre los que el Presidente dice “no tener idea”. También se intenta
mover el feriado del 24 de marzo, desfinanciar los organismos creados
para impulsar operativamente los juicios contra los represores de la
dictadura y de este modo frenarlos, interceder por los condenados a
cárcel común para que cumplan la condena en sus casas, reinstalar la
teoría de los dos demonios y la guerra sucia.
El fin de nuestras cartas quincenales: un ciclo cumplido.
Nos propusimos, al
comenzar este gobierno y constatar el cerco informativo, entregar al
Pueblo de Dios y a todos los varones y mujeres de buena voluntad una
carta periódica que dejara al descubierto la realidad negada por los
medios. A inspiración del beato mártir Óscar Romero en El Salvador,
quisimos alzar una voz profética en medio de la confusión de un cambio
que ha resultado una verdadera involución. Después de 20 cartas y este
balance, hemos decidido discontinuarlas. Seguiremos andando desde el
Evangelio y los pobres, comunicándonos con el pueblo de las maneras que
vayamos considerando posibles y convenientes, sin apagar nuestra
palabra profética.
El balance que hemos
realizado es sumamente negativo y desalentador. El cambio que se
prometía sobre la base de mantener lo conseguido, resolviendo errores y
problemáticas pendientes, fue una mentira. La verdadera intención fue
restaurar el modelo económico neoliberal, y la matriz social y cultural
de un conservadurismo nocivo y anacrónico que ya conocíamos pero que
nos ha sorprendido en su capacidad de ignorar las necesidades de la
población que da la sensación de estar de más en su foto.
Evaluando su año de gobierno, el Presidente “se puso un 8”.
No podemos imaginar cuánto celebraría si hubiera creído merecer un 10;
cuánta más desocupación, cuanta mayor pobreza, cuanta precarización
laboral, cuanta justicia más dependiente aun, cuanta ausencia de voces
opositoras, cuánta dependencia imperial… Ciertamente no es esa la nota
que nosotros le hubiéramos puesto. A modo de síntesis quisiéramos decir
que ¡en un año de gobierno de Cambiemos no hemos visto ni una sola
nueva medida que beneficie a los pobres! ¡Ni una sola!
La Ley de Emergencia
Social pactada con los movimientos sociales es un paliativo que pronto
perderá vigencia si no hay urgentes políticas de creación de empleo,
de reactivación de la producción y el consumo, de recuperación del
poder adquisitivo del salario, de transferencia de riqueza de ricos a
pobres con un criterio de justicia social.
No obstante,
seguiremos del lado del pueblo, que en la historia argentina y
latinoamericana siempre ha buscado las formas de superar los ciclos
injustos y opresivos como éste. Y confiamos en el Dios de la Vida, el
Dios de los Pobres que seguramente nos ayudará a abrir los caminos de
una democracia más justa e inclusiva.
Grupo de Curas en la Opción por los Pobres
(150 sacerdotes y diáconos de distintas diócesis del país)
8 de diciembre de 2016
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