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El
proteccionismo y la renegociación del TLCAN
Oscar
Ugarteche, Myrsia Eliany Sánchez
y Armando Negrete
ALAI AMLATINA,
06/06/2017.- Introducir
un cambio de la dinámica del comercio estadounidense con el
mundo y,
especialmente, con China, México y Canadá fue una de las más
poderosas promesas
de campaña que llevó a Trump a la presidencia de EEUU. Sin
embargo, hasta el
segundo trimestre de su mandato, el tema no se ha resuelto e,
incluso, la
postura no se ha definido por completo, no obstante, su postura
antiglobalizadora-unilateral “América First”.
A medida que la
globalización, la apertura de mercado
y el encadenamiento internacional de la producción se han
intensificado, desde
1980, la competencia de las empresas transnacionales se ha
convertido en la
competencia de las economías nacionales. Con sus inmensos
capitales, la
movilidad y flexibilidad de sus procesos de producción, son las
empresas transnacionales
las que poseen la fuerza política y económica de crear empleos,
impulsar
mercados, formar capital y generar crecimiento en economías
nacionales y
determinar las relaciones entre los países, y no a la inversa.
Es por ello, que
pese al sufrido 0.7% de crecimiento del PIB de EEUU del primer
cuarto del año,
se espera, para el segundo trimestre, un repunte del crecimiento
a un ritmo
anual del 3.9%.
¿Por qué ha mantenido
EEUU, desde la década de los
ochenta, un creciente déficit comercial con el resto del mundo?
El déficit
externo se ha convertido en una constante de su política
económica, lo cual
implica inyectar dólares al resto del mundo y depreciar el valor
de su moneda. Este
fenómeno resulta en una creciente exportación de capitales
productivos (IED) y flujos
de corto plazo hacia países con mayor desregulación laboral y
menores costos de
producción, así como juegos de arbitraje en los mercados de
valores, en los
cambiarios y en los mercados de commodities. De otro lado, las
cadenas globales
de valor fruto de la IED resultan para Estados Unidos en un
aumento en la
importación de bienes y servicios comparativamente más baratos y
mejores,
incluidos los bienes intermedios. Por
estas razones tienen esos inmensos déficits desde los años 80.
Pero las razones
de Estado no son las razones de las trasnacionales.
El Tratado Trilateral de
Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN), firmado en 1994 entre EEUU, Canadá y México,
ofreció a EEUU y a
sus empresas transnacionales la capacidad de deslocalizar la
producción y
construir cadenas globales de valor subregionales, así llamadas
líneas de
producción compartidas. El TLCAN, según Trump, ha sido el
culpable de la
desindustrialización, el creciente desempleo y los bajos
salarios
estadounidenses. No toma en cuenta que se firmó para beneficio
de las trasnacionales
estadounidenses y en perjuicio de la industria y agro mexicanos;
la consecuencia
ha sido la migración masiva del campo mexicano hacia EEUU a
partir de entonces.
El informe de la Oficina
de Estadísticas Laborales de EEUU,
publicado en abril de 2017, mostró un incremento en el número de
empleos de
211,000 y redujo la tasa de desempleo a 4.4% de las PEA. Mostró
igualmente que
los
salarios promedio por hora aumentaron en 65 centavos en el mismo
periodo.
Debemos recordar que hay una reducción de la oferta laboral, en
parte, por la
creciente detención de migrantes a partir de enero y por las
constantes
amenazas de la construcción de un muro fronterizo que divide
mercados laborales
contiguos. Es decir con menos oferta laboral y la misma demanda
el impacto real
del crecimiento salarial es de 0.03% en el periodo abril 2016 a
abril 2017. Este será el flanco débil
de Trump. (Fuente: Zong and Batalova, Mexican Immigrants in the United States, Migration Policy
Institute, March 17, 2016).
La política estadounidense
para reactivar la economía
y recuperar el nivel de empleo se propone mediante el aumento
del gasto público
en infraestructura y defensa mientras se restringe la movilidad
laboral. Sin
embargo, esta política puede tener un efecto contrario y
estimular la fuga de
empresas al exterior. La medida clave de compensación a las
empresas por el
alza salarial es la propuesta de Trump de reducir la tasa de los
impuestos a
las utilidades corporativas del 35% al 15%. Su política fiscal
pretende reactivar
el crecimiento y aumentar la competitividad de las empresas,
aunque disminuye
ingresos fiscales lo que compensa con el desmantelamiento de los
servicios
sociales. Es una política de concentración del ingreso muy
marcada.
Una política adicional
para impulsar el crecimiento económico y el empleo es el cambio
en los términos
del TLCAN. Este tendrá consecuencias sobre todos los países que
tengan acuerdos
de libre comercio con EEUU, que son: Colombia, Perú y Chile,
Centroamérica y
República Dominicana. Donald
Trump, después de
calificar al TLCAN como desastroso para su país, iniciará las
renegociaciones
formales del acuerdo comercial con sus socios México y Canadá en
agosto de
2017. De acuerdo con el representante comercial de EEUU Robert
Lighthizer, los
principales términos a renegociar serán: comercio digital,
propiedad
intelectual, medio ambiente, asuntos laborales y una cláusula
del tipo de
cambio. Previsiblemente no hay nada referente a los impuestos
fronterizos ni a
las remesas. Las empresas ya le hicieron saber que eso no se
toca. Lo más peligroso
es congelar los tipos de cambio y dolarizar la región como
desean.
De
esta manera, más que una renegociación del TLCAN, lo que se
vislumbra son
adiciones a la estructura original del tratado, en la que se
reproducirá la
misma estructura subordinada para México y Canadá. Sin embargo,
el discurso
proteccionista de Trump sí le abre la posibilidad a México, y a
toda América
Latina, de repensar la estructura de su base productiva y sus
relaciones
económicas internacionales. Brinda la oportunidad también para
mirar cuán
subordinado está el aparato político a la voluntad transnacional
y la
estructura económica nacional a la producción internacional y el
mercado
mundial y quizás reaccionar frente a esto.
- Oscar Ugarteche, Investigador
titular Instituto
Investigaciones Económicas UNAM, miembro del Sistema Nacional
de
Investigadores, coordinador Proyecto Obela
- Myrsia Eliany Sánchez, proyecto
Obela
- Armando Negrete, webmaster
proyecto Obela
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