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martes, 31 de octubre de 2017

Tinkunaco 2.423/17 - Re: Boletín diario del Portal Libertario OACA


Boletín diario del Portal Libertario OACA

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  • La verdad revelada y la auténtica herejía
  • [Libro] A cien años de la Revolución Rusa. De los sóviets libres a la restauración del privilegio - Frank Mintz
  • La libertad y el espacio de la moral; una crítica a Kant desde el pensamiento bakuniano
  • [Argentina] Carta abierta y urgente a lxs anarquistxs, libertarixs, revolucionarixs, antifascistas y a toda la gente de espíritu libre que se quiera organizar sin líderes ni partidos
  • Independizarnos de nosotros mismos
  • Sobre la situación en Catalunya
  • La (re)construcción mediática de la realidad
Posted: 30 Oct 2017 11:14 AM PDT
Los anarquistas sueñan con un mundo libre, solidario y sin fronteras. Por supuesto, detrás de tan simple exposición hay toda una filosofía de vida, incluso también política si se quiere ver así. A propósito de la, detestable, guerra de banderas que sufrimos en España en los últimos tiempos, surge una reflexión sobre lo que yo considero la actitud vital anarquista.
Esa actitud libertaria se basa en un rechazo abierto a todo dogmatismo, a una permanente evolución de la vida, personal y social, en aras de una mejora constante. No existen convicciones inamovibles, más allá de ese deseo de libertad personal, de desarrollo de nuestras mejores potencialidades, y de reconocimiento del mismo derecho en el otro. No es casualidad, que el anarquismo desde sus orígenes haya insistido en que la libertad de uno no se limita con la del otro, como se repite hasta la saciedad de un modo grotescamente vulgar en la sociedad actual, sino que la individual se completa cuando todos somos verdaderamente libres. El anarquismo, o los diferentes anarquismos, corren por supuesto el riesgo de esclerotizarse y convertirse en meras ideologías e incluso creencias dogmáticas, cuando olvidan esa inequívoca actitud ética libertaria: queremos la libertad, para todos, no solo para nosotros. No quiero, al menos en esta ocasión, entrar en sesudas disquisiciones filosóficas, por lo que tratemos resolver la cuestión del dogmatismo, o fundamentalismo (y es cierto, que todos tenemos "fundamentos" a los que agarrarnos) de esa manera ética de 'reconocimiento del otro'. Lo que sí me gustaría es señalar cómo la humanidad nos reiteramos consciente o inconscientemente en la creencia dogmática. Y lo hacemos, a un nivel vulgar o más o menos profundo, en diferentes ámbitos de la vida.
Uno de esos ámbitos es el político, que no deja de determinar nuestras vidas, y para consolidar la creencia se agarra el común de los mortales, cómo no, a una serie de mitos fundacionales. La constitución de una nación, que da lugar a un Estado (no lo olvidemos), funciona a este nivel como una suerte de "verdad revelada". Los anarquistas, también desde el siglo XIX, cuando parecía que se había logrado apartar a Dios como una idea absoluta, señalaron la relación que había entre esa autoridad sobrenatural, que había condicionado las sociedades humanas durante gran parte de la historia, y la autoridad política (es decir, el Estado al que da lugar una nación con su Constitución, la ley de leyes), igualmente absoluta. El mito fundacional de la nación española, debido a una historia contemporánea más bien abrupta, es relativamente reciente: la Constitución del 78. Desde entonces, y llenándose la boca con la palabra "democracia", el sistema ha construido un persistente relato fundado en esa Constitución y sus mitos derivados, que al igual que los libros sagrados religiosos está llena de bellas promesas en las que seguir creyendo. De poco sirve que el sistema al que da lugar la ley de leyes, como se da en llamar a una Constitución, sea más bien penoso e incluso contradictorio con lo que sostiene la propia verdad fundacional. Los mecanismos, para que las personas sigan creyendo que fuera de la ley solo hay caos y horror, funcionan a la perfección. Una de las creencias populares, bastante extendidas, es que la verdad revelada fue la que nos otorgó paz y concordia a los españoles. Dejando a un lado todo análisis histórico, social y político, se viene a decir que somos una especie de infantes a los que no se les puede dejar solos, necesitan una tutela permanente. No debería ser demasiado difícil desengranar esta creencia, que no por repetida deja de ser una simpleza lamentable, precisamente señalando la continuidad que supuso la democracia con una dictadura anterior, obviamente más represiva y limitadora, pero con unos mitos similares. No es tampoco casualidad que la creencia dogmática se empecina en negar la memoria histórica, o en distorsionarla, e incluso en acusar a los que tratan de recuperarla de romper esa peculiar concordia. Recordemos lo necesario de la historia, en un sentido amplio y profundo, no basado en mitos de uno u otro pelaje.
Por supuesto, surgen una serie de herejes respecto a la verdad revelada (la Constitución del 78), continuando con la analogía de la creencia religiosa, de diversa condición. Volviendo al conflicto entre el Estado español y los nacionalistas catalanes, lo han adivinado, estos últimos serían herejes respecto a la creencia institucionalizada. Sin embargo, la herejía constituye más bien un cisma, y ya me van a perdonar tanto término y símil religiosos, pero resultan más que apropiados. No se desea acabar con el Estado, sino fundar uno propio, por supuesto con todo una serie de relatos y mitos construidos, que aseguren un nuevo poder político en base a, claro, una nueva Constitución (la verdad revelada). Desde los medios constitucionalistas españoles nos llevan tiempo bombardeando con el adoctrinamiento que se sufre en Cataluña, por parte de la educación y los medios públicos, con la permanente enseñanza de los nuevos mitos que tiene como objetivo un nuevo Estado (con el eufemismo de la "independencia"). Por supuesto, el control de los medios y adoctrinamiento educativo solo puede producirse por parte de una solo Iglesia (quiero decir, Estado), por lo que la colisión será inevitable y el cisma posible. Una de las consecuencias más lamentables de este enfrentamiento, entre creencias o como se quieran llamar, es la absoluta falta de reflexión sobre el Estado y el poder político (en el caso que nos ocupa, hay uno con mayo fuerza y supuesta legitimidad). Así, también en conversaciones vulgares, puede escucharse a partidarios de una "España unida" pedir más mano dura y el uso de la fuerza. La creencia dogmática, claro, se caracteriza por esa intolerable falta de reflexión, unida en estos casos tal vez a una ignorancia política manifiesta, y las consecuencias son terribles.
Resulta peculiar que precisamente en las sociedades posmodernas, donde se supone que no hay grandes asideros vitales y todo fluye permanentemente (de un modo, muchas veces, grotescamente ignorante y desmemoriado), las personas persistan en una actitud inamovible a ciertos niveles refugiándose en cierto fundamentalismo. Es posible que haya una relación en todo ello, con la falta de profundidad en las cuestiones, con una especie de maquillaje "liberal" en el que muchas personas creen ser libres y actuar libremente, cuando a poco que nos esforcemos podemos ver los hilos que nos manejan e incluso las cadenas que nos esclavizan. Dejaremos este análisis, en el que entran en juego diversas disciplinas, de forma muy jugosa, para otro momento. Es muy probable, en cualquier caso, que los seres humanos tengamos una propensión al mito e incluso a la creencia dogmática, tantas veces ciega e irracional. Es algo digno de reflexión en el que tenemos que ver siempre, todos, sin tentaciones dogmáticas, cuál es nuestro lugar. Los anarquistas, en mi opinión, como enemigos de todo dogma, y como partidarios de una verdad plural situada siempre en un plano humano (dejemos lo trascendente para los mitos y las verdades absolutas), debemos trabajar por una auténtica herejía. Una herejía que no desea instaurar una nueva verdad instituida, por bella que se presente, sino acabar con todas y cada una de ellas. La cuestión es si, en lugar de estar dando vueltas una y otra vez sobre lo mismo (¿no es eso la creencia dogmática?), con propuestas que continúan por la misma vía, buscando de un modo u otra la tutela de un poder superior, somos capaces de verdad de dar lugar a algo nuevo. Ese mundo, libre y solidario, con todas las posibilidades. Esto se produce 'de hecho', no gracias a ninguna Constitución, plagada de derechos de papel, pero encubridora de privilegios de clase y perpetuadora de la injustica.
Capi Vidal

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Posted: 30 Oct 2017 11:09 AM PDT
Hasta 1917, Rusia estaba gobernada por una monarquía absoluta (autocracia) cuya cabeza visible era el zar (deformación de “césar”, o sea un emperador) con poder personal absoluto tanto en la vida terrena como en la celestial.
La religión era la de la Iglesia ortodoxa rusa (una escisión del catolicismo), que predicaba el acatamiento y el respeto a la autocracia y constituía uno de los pilares del zarismo junto con la nobleza, el ejército y las fuerzas policiales.
Tradicionalmente, y hasta el último tercio del siglo xix, sólo existieron tres focos (distintos y casi siempre separados) de oposición clandestina, tanto en lo ideológico como en la práctica. Estos eran el vieche, las sectas y el bandolerismo.
El vieche o asamblea popular de campesinos o vecinos de las ciudades tomaba decisiones sobre asuntos importantes de la colectividad y controlaba su cumplimiento. La asamblea estaba constituida por jefes de familia (o por mujeres viudas, es decir también jefas de familia). Tenía dos variantes, la regional y la internacionalista (por ejemplo, ataques de guerrilleros rusos en el Imperio Turco para liberar esclavos, ya fueran de Rusia o de otras naciones).
Las sectas o los “viejos creyentes” que, desde el siglo XVI, se oponían a que el clero acatara a la autoridad zarista.
Y, el bandolerismo, que podía adoptar a menudo la forma de una rebeldía social. Es la típica institución colectiva agraria eslava y existió en Rusia entre los siglos IX y XVI. Los bandoleros fueron activos, populares y, para el zarismo, hasta peligrosos en el plano militar .../...

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Frank Mintz

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Posted: 30 Oct 2017 11:02 AM PDT
Sabemos de la gran influencia que generó Kant en el ámbito de la filosofía, y no se quedó atrás en la Ética, disciplina donde inauguró una nueva visión (alternativa a la eudeimonística aristotélica) llamada deontológica o ética del deber.  En este trabajo sin embargo vamos a intentar establecer una crítica a dicha ética, especialmente en el tema de la libertad y lo moral dentro de la causalidad natural, tema de por sí controversial y nunca acabado. La crítica la vamos a apoyar en un pensador ruso, contemporáneo a Nietzsche, que comenzó siendo kantiano pero terminó rechazando la metafísica (entre otras cuestiones). Hablo de Mijaíl Bakunin, más conocido por su pensamiento anarquista que por sus escritos estrictamente filosóficos.
Comencemos, pues, esbozando el pensamiento de Bakunin que dejó asentado en uno de sus tantos escritos sin terminar, en sus Consideraciones Filosóficas. Para entender la estructura de su pensamiento conviene dejar en claro cómo concibe el la naturaleza, un concepto fundamental que, como se verá, lo distanciará enormemente del pensamiento kantiano. Ni bien comienza el artículo dice:
«Todo lo que es, los seres que constituyen el conjunto indefinido del universo, todas las cosas existentes en el mundo, cualesquiera que sea por otra parte su naturaleza particular, tanto desde el punto de
vista de la calidad como de la cantidad, las más diferentes y las más semejantes, grandes o pequeñas, cercanas o inmensamente alejadas, ejercen necesaria e inconscientemente, sea por vía inmediata y directa, sea por transmisión indirecta, una acción y una reacción perpetuas; y toda esa cantidad infinita de acciones y de reacciones particulares, al combinarse en un movimiento general y único, produce y constituye lo que llamamos vida,solidaridad y causalidad universal, la naturaleza.»[1]
La naturaleza, entonces, es en sí vida, es causalidad universal. Es una combinación natural, necesaria y real, aunque de ninguna forma predeterminada o preconcebida [2]. La solidaridad universal, como también la define, no tiene el carácter de causa absoluta y primera, sino que es una resultante, es decir, el efecto general de diversas causas particulares.
También hay que aclarar que la naturaleza es un todo ordenado. Existen, como bien comenta Bakunin, una serie de fenómenos y hechos que bajo determinadas condiciones reproducen los mismos efectos, y así se repiten con frecuencia. Esa reproducción constante es lo que va a llamar la legislación de la naturaleza [3]. La naturaleza es causalidad y la causalidad legisla a la naturaleza. ́De momento no se pueden vislumbrar grandes discrepancias con el pensamiento de Kant, quien admitía la causalidad natural y su influencia en el mundo empírico. El problema se va a presentar respecto a la salida que encuentra cada uno de estos pensadores ante la misma cuestión. Mientras el filósofo alemán intenta encontrar una respuesta metafísica a priori en la razón para poder escapar de ese determinismo natural que nos limita en nuestro mundo sensible, el pensador ruso le hace frente al determinismo, se lo apropia, encuentra otra salida y rechaza toda metafísica posible (probablemente pensando en Kant, entre otros). Veámoslo con más detalle.
En la ética kantiana existe un concepto fundamental que debemos asentar para dejar en claro luego cómo se concibe la libertad en su caso, y es el de buena voluntad. “Ni en el mundo, ni, en general, tampoco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda considerarse bueno sin restricción, a no ser tan sólo una buena voluntad”[4], comenzará diciendo en el primer capítulo de laFundamentación de la Metafísica de las Costumbres. Esa buena voluntad, como aclarará, no es buena por su finalidad, es decir, por lo que realice, sino que es buena en sí misma [5]. En este sentido tiene mucha importancia la razón, que es la facultad práctica que tiene influjo sobre la buena voluntad.
Por su parte Bakunin no va a hacer de la voluntad un concepto abstracto y absoluto, sino justamente todo lo contrario. Mencionábamos anteriormente la legislación de la naturaleza, agregaremos a ello que existen en la naturaleza tanto leyes generales como leyes particulares y especiales que, en su totalidad, conforman la ley única y suprema (la causalidad universal, es decir, la naturaleza). “Las leyes del equilibrio, de la combinación y de la acción mutua de las fuerzas (...) son absolutamente inherentes a todas las cosas que existen, sin exceptuar de ningún modo las diferentes manifestaciones del sentimiento, de la voluntad y del espíritu; pues estas tres cosas (...) no son más que funcionamientos completamente materiales de la materia organizada y viva (...)”[6]. Podemos ver con claridad el carácter material y, si se quiere físico, que le da a la voluntad.
Kant le sustrae a la voluntad todo principio material, la deja por tanto determinada por el principio formal del querer en general. Es en esta voluntad formal y absoluta (a priori) donde el pensador alemán encuentra espacio para el valor moral. “(...) el valor moral de la acción no reside en el efecto que de ella se espera, ni tampoco, por consiguiente, en ningún principio de la acción que necesite tomar su fundamento determinante en ese efecto esperado” [7]. Para que una acción tenga valor moral no importa su contenido, sino su forma, y dicha forma debe responder a lo que él llama el imperativo categórico, es decir, la fórmula absoluta y universal que se extrae de dicha acción.
La razón por la que Immanuel Kant tuvo que preponderar el uso de la razón (donde según él se encuentra el valor moral) y lo inteligible por sobre lo empírico y sensible es - además de la época ilustrada en la que se vio inmerso y que sin dudas lo condicionó - porque admitía que el mundo sensible y fenomenológico está regido por la causalidad natural, lo cual no daba espacio para pensar la libertad ni, por ende, una moral.
Personalmente considero que dentro de su afán por “escapar” de esa causalidad natural que lo encadenaba, en lugar de dar respuesta a ese inconveniente, le abrió la puerta a nuevos problemas. La libertad, dice Kant, “ha de ser más bien una causalidad, según leyes inmutables, si bien de particular especie; de otro modo una voluntad libre sería un absurdo”[8]. ¿A qué referirá con ser “de particular especie”? ¿Qué le garantiza esa particularidad? Más aún, ¿es realmente un absurdo pensar la libertad sin intentar escapar de la causalidad dando manotazos de ahogado? Y unos renglones más adelante se pregunta “¿Qué puede ser, pues, la libertad de la voluntad sino autonomía, esto es, propiedad de la voluntad de ser una ley para sí misma?” [9].
¿Cómo le puede responder a Kant un pensador que ve a la voluntad con una carga puramente material? ¿Cómo concibe Bakunin la libertad? En este sentido tal vez se habría visto atraído por Michael Foucault si hubiese llegado a conocerlo, dado que Mijaíl Bakunin alega que el hombre debe conocerse y conocer como se rige su entorno para encontrar la libertad. “[Al hombre] Le es preciso reconocer (...) todas las causas y todas las condiciones de su propio nacimiento, de su propia existencia y de su desenvolvimiento, a fin de que pueda comprender su propia naturaleza y su misión sobre la Tierra (...), a fin de que en este mundo de la ciega fatalidad, pueda inaugurar su mundo humano, el mundo de la libertad.”[10] [11].
La causalidad universal es un hecho, no se puede negar, tampoco se puede escapar. Dicha causalidad es solidaridad, es vida, es la naturaleza. Se rige por diversas leyes, entre ellas la de la voluntad, que es particular de todos los seres vivientes. No necesita Bakunin crearle un espacio metafísico donde esté libre de causalidad porque no le teme a ella. “El hombre consciente de su humano destino queda en calma y altivo en el sentimiento de su libertad, que conquista emancipándose por sí mismo mediante el trabajo, mediante la ciencia, y emancipando (...) a todos los hombres, sus semejantes, sus hermanos.” [12]. Está claro que no tiene una visión autónoma de la moralidad como sí tiene Kant quien pretende que cada sujeto se autolegisle[13], sino, como buen anarquista, responde a una visión heterónoma, que tiene en cuenta al otro (que es siempre un semejante), dónde yo soy más libre cuanta más libertad tengan los otros y más otros sean libres.
Bakunin va a criticar profundamente el carácter absoluto y universal que, en el caso que estamos analizando, Kant le atribuye a la buena voluntad y a la idea de deber manifestada en el imperativo categórico. El pensador ruso va a decir que las leyes naturales excluyen de manera absoluta la posibilidad de un legislador porque la idea de un legislador excluye a su vez la inherencia de las leyes a las cosas, porque desde el momento en que una ley no es inherente a las cosas que gobierna es, en relación a esas cosas, una ley arbitraria fundada en el pensamiento y la voluntad del legislador. “(...) no son leyes, sino decretos a los que se obedece, no por necesidad interior y por tendencia natural, sino porque se está obligado a ello por una fuerza exterior, divina o humana; decretos arbitrarios a los que la hipocresía social, más bien inconsciente que conscientemente, da arbitrariamente el nombre de ley.”[14].
Probablemente llegado a este punto cueste aún ver cómo alguien puede concebir la libertad a la vez que concibe la causalidad universal (o natural, si tomamos el concepto kantiano), o más aún, como puede existir espacio para la moralidad si sólo somos productos inevitables de la causalidad. Pues bien, sigamos puliendo el pensamiento bakuniano. Según dijimos, la naturaleza es el conjunto de causalidades particulares, a su vez regidas por ciertas leyes determinadas. Pero, como va a aclarar en sus Consideraciones, el hombre no es esclavo porque no obedece más que a las leyes inherentes a su propia naturaleza, es decir, a las condiciones mismas por las cuales existe[15]. Recordemos que, al estar inmersos en causalidad somos por ende un producto, pero un producto que al reconocer y obedecer dichas leyes inherentes se obedece a sí mismo.
A simple vista pareciera que, así como Kant usa a la buena voluntad como guía y fundamento de la moral, Bakunin la deja a un lado como un impulso más del cuerpo humano. Sin embargo, pese a que su pensamiento no gira en torno a la voluntad, llega a definirla cuando habla de la capacidad inherentemente humana de abstracción y de elegir y comparar conceptos o ideas. Lo que dice es que la voluntad es “ese poder de tomar partido a favor de uno o de varios motores que obran en él [el hombre] en un sentido determinado, contra otros motores igualmente interiores y determinados” [16]. Luego aclara que no es una potencia absolutamente autónoma, independiente del mundo material y capaz de romper el encadenamiento que constituye la naturaleza, tal como concibe Kant a la buena voluntad. Es, en cambio, una fuerza con independencia relativa, dado que la voluntad como el resto de fuerzas se forman en cada individuo producto de diversas circunstancias, influencias y acciones exteriores materiales y sociales (somete a la voluntad también al determinismo natural).
Cabe hacer una aclaración más para entender el concepto de voluntad del pensador ruso que lo permita distanciar aún más del ilustrado alemán. Bakunin aclarará que la voluntad en sí no es buena ni mala. “La experiencia nos demuestra que el poder de la voluntad está bien lejos de ser siempre el poder del bien: los más grandes criminales, los malhechores en el más alto grado, están dotados algunas veces de la potencia más grande de voluntad; y, por otra parte, vemos bastante a menudo, ¡ay!, hombres excelentes, buenos, justos, llenos de sentimientos benevolentes, que están privados de esa facultad.”[17]. Dicha noción es evidentemente incompatible – y ya vimos por qué - con la voluntad “buena sin restricción” de la que habla Kant al comenzar suFundamentación.
Para ir concluyendo me gustaría tomar una cita que se encuentra sobre el final de la obra kantiana que usamos para el trabajo que dice lo siguiente: “Mas la libertad es una mera idea, cuya realidad objetiva no puede exponerse de ninguna manera por leyes naturales y, por lo tanto, en ninguna experiencia posible: por consiguiente, puesto que no puede darse de ella nunca un ejemplo, por ninguna analogía, no cabe concebirla ni aún sólo conocerla. Vale sólo como necesaria suposición de la razón en un ser que crea tener conciencia de una voluntad, esto es, de una facultad diferente de la mera facultad de desear”[18].
Básicamente lo que hace Kant en dicha cita es admitir que la libertad es una idea necesaria pero que no se puede, o mejor dicho, no supo concebirla. Sin la noción de libertad su pensamiento habría sido obsoleto, fácilmente criticable, y en estos últimos pasajes deja en evidencia la necesidad de meter, tal vez a presión, dicha idea. Son los“manotazos de ahogado” que mencioné anteriormente. Pero no lo deja ahí, unos renglones más adelante, en un intento de cerrar el tema y volverlo incuestionable, enfatiza lo siguiente: “Mas donde quiera que cesa la determinación por leyes naturales, allí también cesa toda explicación y no solo resta la defensa, esto es, rechazar los argumentos de quienes, pretendiendo haber intuido la esencia de las cosas, declaran sin ambages que la libertad es imposible.”[19].
Si bien Bakunin no declara que la libertad es imposible (de hecho, es una de las nociones que lo impulsa a escribir), bajo la concepción kantiana habría sido inasimilable. En una de sus obras más extensas, Escritos de Filosofía Política, da una definición más clara y concreta de libertad, donde dice que es el “dominio sobre las cosas externas, basado en la respetuosa observancia de las leyes de la Naturaleza; es la independencia de las exigencias y los actos despóticos de los hombres; es la ciencia, el trabajo, la rebelión política y, finalmente, la organización a la vez planificada y libre del medio social acorde con las leyes naturales inmanentes a cada sociedad humana. La primera y la última condición de esta libertad sigue siendo la más absoluta sumisión a la omnipotencia de la Naturaleza, nuestra madre, y la observancia y la aplicación más rigurosa de sus leyes.”[20].
Se trata pues de salir del individualismo, de evitar aferrarse a la autonomía, de mirar al otro, al semejante, de ansiar la libertad por el otro y por la Naturaleza. Se trata de ser más humano porque, como bien diría Nietzsche, el imperativo categórico huele a crueldad [21].
Notas
[1] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 3
[2] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 3
[3] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 4
[4] Kant Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Novena ed., Editorial Porrúa, México, 1996, p. 21
[5] Kant Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Novena ed., Editorial Porrúa, México, 1996, p. 21
[6] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 5
[7] Kant Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Novena ed., Editorial Porrúa, México, 1996, p. 26
[8] Kant Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Novena ed., Editorial Porrúa, México, 1996, p. 55
[9] Kant Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Novena ed., Editorial Porrúa, México, 1996, p. 55
[10] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 9
[11] Una vez más contradice a Kant quien afirma que “no le es lícito al hombre pretender conocerse a sí mismo, tal como es en sí, por el conocimiento que de sí tiene mediante la sensación interna (FMC, p. 58)
[12] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 9
[13] “El principio de la autonomía es, pues, no elegir de otro modo sino de éste: que las máximas de la elección, en el querer mismo, sean al mismo tiempo incluidas como ley universal” (FMC, p. 52)
[14] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 12
[15] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 13
[16] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 18
[17] Bakunin Mijail, Consideraciones Filosóficas, 1870, p. 28
[18] Kant Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Novena ed., Editorial Porrúa, México, 1996, p. 63-64
Bibliografía
Consideraciones Filosóficas – Mijaíl Bakunin
Escritos de filosofía política – Mijaíl Bakunin
Fundamentación de la metafísica de las costumbres – Immanuel Kant
Fedro
Aparecido originalmente en la publicación anarquista Parrehsia# 32, Bahía Blanca, noviembre 2017.Número completo accesible en www.laletraindomnita.blogpot.com. Digitalizado por El Libertario.

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Posted: 30 Oct 2017 10:43 AM PDT
El 20 de octubre se confirmó que el cuerpo hallado en el río Chubut es el del compañero anarquista Santiago Maldonado. La miseria no entiende de solidaridad. Policía, militar, gendarme; eufemismo que esconde lo que verdaderamente son: asesinos, siervos del Estado-Capital, mercenarios, un cáncer social. Diferentes uniformes que se conjugan en esa masa uniforme de excremento que custodia al Poder, al extermino, al despojo, a la muerte.
El domingo 22 de octubre fue el circo de la democracia asesina. Todos como buenos ciudadanos obedientes a legitimarla con el voto, a ser cómplices de tanta inhumanidad, de tanta mierda mortuoria.
Santiago fue secuestrado y asesinado por una de las tantas facciones del brazo represivo del Estado. Fue secuestrado y asesinado en un contexto de lucha, encapuchado, cortando una ruta y resistiendo cuerpo a cuerpo con la comunidad Mapuche. Es por este motivo que hay que situar el secuestro y  asesinato de Santiago no como un caso aislado, sino como un plan de extermino sistemático hacia cualquiera que se solidarice con una causa justa, con un pueblo que aspira a la autonomía, con una forma de organización social que prioriza la vida y el respeto hacia la Naturaleza y que rechaza enfáticamente la lógica mercantil capitalista.
Referentes del pueblo Mapuche como Facundo Jones Huala, Moira Millán y Soraya Maicoño, entre otrxs, nos enseñan cada día lo valioso de su lucha. Una resistencia llena de amor y de rabia, de sabiduría y de rebeldía. Frente a un Estado asesino, frente a diversas facciones del aparato represivo y frente a corporaciones millonarias como el grupo Benetton, se pone de pie un pueblo ancestral que está dispuesto a luchar por otra forma de vida que sea ejemplar para todos los pueblos oprimidos.
Por los motivos mencionados, la unión de fuerzas antiautoritarias es urgente. Parafraseando lo que pregonan nuestrxs compañerxs del otro lado de la cordillera es que hacemos un llamado anarcoposicionado que tolere a la gente enemiga del Estado. A tres meses del secuestro y asesinato  del compañero Santiago, este 1º de noviembre, y todos los que sigan, seamos millones en todas las plazas del territorio. Recuperemos nuestras calles, o mejor dicho, que nuestras calles, nuestros suelos y nuestros barros nos recuperen a nosotrxs. Seamos un mar de furia, de amor y de rabia que todo lo arrase. Seamos una columna negra y roja que todo lo desborde. Construyamos ese nuevo mundo que llevamos en nuestros corazones aquí y ahora. Que cada cual se sienta libre de manifestarse como lo sienta, sin imponerse ni demonizar la acción de la compañera o compañero que tiene al lado. Cuidémonos entre nosotrxs, para criminalizarnos ya está el Estado y todos sus guardianes. No nos convirtamos en policías de azul ni de rojo. Estos últimos han querido amedrentar a varixs compañerxs anarquistas. Compañerxs que levantan la idea y la lucha de Santiago. Una persona que apostó por la solidaridad, la hermandad, el arte y la acción directa como se ve conjugado en un hermoso mural en el cual trazó la ya mítica frase de Severino: “Arrastrar una masa inerte de carne y huesos no es vivir, es solamente vegetar. A la vida es necesario ofrecerle la rebelión exquisita del brazo y de la mente”. Queremos que esta carta también interpele a ellos, a los buenos ciudadanos, sean de izquierda o de derecha. Hay que ser corto de vista para confundir anarquistas con milicos. No realicen el trabajo de la policía, no sean los que custodien el orden y la paz porque la paz es de ellos, no de nosotrxs. Esa paz y ese orden asesinaron a Santiago y asesinan diariamente a miles de personas. A compañerxs de izquierda que sientan que el inmaculado Partido ya está viciado de jerarquía, de urnas y de rostros sonrientes en la publicidad electoralista del juego burgués, están invitadxs a formar parte de esa inmensa marea libertaria. Si no lo desean y quieren seguir persiguiendo el Poder, lo entenderemos, pero a ustedes también va dirigida esta carta: no faciliten el trabajo del uniforme asesino.     
Santiago, anarquista, revolucionario y solidario. El Estado-Capital va a temblar, no va a tener paz, nunca más.
¡No, No, No! ¡No somos infiltradxs, somos compañerxs de Santiago Maldonado!
¡Al Pueblo unido, lo cagan los partidos!
Plantaron un cuerpo, plantaremos venganza, sembraremos Rebelión. Que la rabia desborde.
VV.AA.

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Posted: 30 Oct 2017 10:33 AM PDT
La derecha tricolor (azul PP, naranja C's y roja PSOE) no va a perder nunca la oportunidad de mineralizar e idiotizar a la mitad de un país y de humillar hasta la desesperanza y el olvido a la otra mitad. El sistema es del gusto de los síes y los noes, de la polarización, de los bandos y las banderas, de los conjuntos disjuntos y sobre todo, de los gradientes, que implican flujo y transferencia,... aunque haya que contribuir con la fuerza. No puede ser de otra forma. Contrucciones y coyunturas tremendamente rentables para una minoría, pero incomprensibles para una mayoría, artificialmente dividida, cuyas fragmentos se acusan mutuamente, y con razón, de todos los adoctrinamientos imaginables.
Vacunación a discreción, por tanto, con calendarios nada improvisados. Historia viva que pierde una aparente condición cíclica porque es historia que se muere, que colapsa, que se asoma al precipicio de Séneca para vislumbrar un final nada apto para los delicados estómagos del Norte. Nada funciona porque no podía hacerlo indefinidamente a costa de nosotros mismos; los post-todo son los estertores de lo aceptado y lo aceptable de otro tiempo, adquirida esa condición desde nuestra más absoluta incomprensión. Se trata de diluir la crítica, la negación, la alteridad; se queman los puentes de madera que acercan lo otro para tender los puentes de guerra que se aprestan a destruirlo; se trata de forzar la extensión agónica y reptante de lo de siempre.
En el laboratorio español se han venido estudiando y probando los límites de lo posible en la política desde hace décadas. En esta, la más reciente, hemos atendido a destacados experimentos, bien encadenados, como la gimnástica negación de la crisis del 2008, las inesperadas políticas de un Zapatero noqueado en alemán, un 15M absolutamente disipativo, en lo político y en lo energético, la cínica reforma constitucional del 135, las previsibles políticas de Rajoy y su re-incorporación del lenguaje del maltrato al argumentario político, dos huelgas generales en el 2012 que (casi) nadie recuerda porque lo del calendario maya se refería a otra cosa,...
También hay que destacar la psicosis bien publicitada de la prima de riesgo más embustera, de la enorme fortuna que tuvimos por aquel rescate que no era un rescate sino un préstamo y que nunca se recuperó, la irrupción de un Podemos, mutante y equidistante desde sus albores, diseñado para guardarlos votos del PSOE y congelar definitivamente la movilización popular, así como la de unos simpáticos Ciudadanos neo-fascistas, con una función similar para un Partido Popular, al que siempre se le han desbordado las alcantarillas... Cada vez que Europa, Bruselas, le parece reprochar algo a España sobre alguna cuestión en concreto, no está haciendo más que espetar discretamente a la mafia de turno: "¡disimulad un poco más!, !cabrones!".
El reto conseguido de la secuencia comentada, pero que no termina nunca, ha sido (y es, y será) la de llevar a cabo un expolio y una polarización económica y social propias de una guerra a través de un demofascismo mediáticamente aceptable... sin obtener una respuesta social significativa, contando incluso con la estrecha colaboración de millones de buenos ciudadanos, responsables policías de sí mismos. Se ha tratado, en definitiva, deconstruir desigualdad a nivel local, sin más; la misma que hemos aceptado tácitamente en el otro extremo del mundo para mantener aquí un patrón de consumo grotesco. Se refuerza la indefensión aprendida, el fatalismo y la disonancia cognitiva, no solo en lo político sino en todos las aspectos de una vida, sistemáticamente desconectados: trabajo, ocio, consumo, educación, relaciones personales... Dicen por ahí, de hecho, que todo da asco...
El tratamiento de la cuestión catalana por parte de un PP esencialmente pirómano debe resultar tremendamente tentador para los Goebbles y los Himmler de la gaviota. La fuerza legal es pornográfica. La tri-coloración de la gran derecha trata de aportar una falsa ilusión de pluralidad y de diálogo, mientras que la impostura pre-violenta del heredero del heredero incentiva el esencialismo españolista al tiempo que petrifica un marco de convivencia que no ha elegido nadie.
¿Hasta donde se puede sublimar una voluntad de cambio (sin entrar a analizar su fundamento, alcance y mecanismos) sin utilizar una violencia letal? Como demuestra la misma experiencia, es más que probable que hasta su mínima expresión. No somos conscientes de la asfixiante megamáquina legalista que se ha construido contra nosotros mientras estábamos pensando en las musarañas, en lugar de en las musas.
Aunque tan apenas enciendo el televisor, puedo imaginar el fantasma de Telemadrid recorriendo los pasillos de TV3 ululando "mi subjetividad es tu objetividad" al tiempo que el amor-dazamiento se cierne sobre las redes sociales (desconéctense durante seis meses de sus RRSS, háganse ese regalo); no soy forofo de ninguna policia pero imagino una humillante solución petainista en este sentido; a falta de cajas de resistencia, la asepsia de las suspensiones de empleo y sueldo huele a desazón y a cuarto cerrado; me cuesta imaginar cualquier intervención en el ámbito de la educación que no desemboque en un duelo a garrotazos goyesco; una vez leí a alguien que tampoco se podía estar movilizado continuamente...
Poco o ningún sentido tiene tratar de construir alternativas a lo existente desde lo mismo, puesto que tales pretensiones siempre se encontrarán con limitaciones sistémicas, expresamente concebidas, que les impidan alcanzar una inercia suficiente como para constituirse por sí mismas. Difícilmente romperá lo institucional con los limites de lo posible (lo legal) en favor de las personas (lo legítimo). Para dejar de depender de algo hay que dejar de depender, antes, de todas y cada una de las partes que componen ese algo y eso no pasa por crear contrapartes idénticas, ni tan siquiera equivalentes, sino por implementar otras formas de organización (cooperativas, horizontales, auto-gestionadas, sostenibles, integrales y equilibradas) en torno aotros objetivos y valores (igualdad, libertad, justicia, seguridad, apoyo mutuo).
Parece como si antes de independizarnos de nada, debiéramos independizarnos de nosotros mismos, de todos los condicionantes de esta individualidad inducida, para encontrarnos de nuevo, de otra forma, como colectivo.
Alejandro Floría Cortés

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Posted: 30 Oct 2017 06:03 AM PDT
(Ponencia en el segundo encuentro de Ecología Social, Bilbao).
 “Históricamente muchos pueblos han conseguido la independencia,
pero no han conseguido la libertad,
porque no se han emancipado a sí mismos del Estado” 
(A. Ocällan, líder kurdo)
Gracias por invitarme a hablar sobre qué hay más allá de los Estado-nación en un momento en que mi tierra, Catalunya, naufraga entre la ilegalización de las instituciones catalanas, la ilegitimidad constitucional española y las aspiraciones de liberación popular. Tengo que decir que he tenido dudas sobre si asistir a este encuentro debido al momento que se está viviendo  allí, pero que finalmente he decidido asistir pues considero importante explicar qué está pasando desde un punto de vista que no reproduzca el mismo mensaje de los medios de comunicación masivos, sino mostrar escenarios y posicionamientos distintos a los habituales, en contacto también con las realidades locales que se están generando, tal y como yo y mis compañeros del Grupo de Reflexión para la Autonomía lo estamos viviendo. Así que esta charla quizás perderá un poco de contenido teórico para adaptar la reflexión a las circunstancias del momento historico actual y que de allí puedan salir reflexiones sobre ádonde vamos.
En primer lugar me gustaría hacer un poco de cronología, no de todo el movimiento independentista catalán sino de la evolución en los últimos diez años más o menos, desde las consultas populares autogestionadas del 2009, después de los recortes del Estatut en 2006, hasta el 1 de Octubre de este año. En junio de 2006 se aprobó por reférendum en Catalunya un Estatuto que fue sustancialmente recortado por el TC poco después. Entre 2009 y 2011 se realizan una serie de referendums autogestionados a nivel local en 167 municipios, después de ver como en 2010 el TC volvía a recortar el Estatut. En noviembre de 2012  hay elecciones autonómicas y gana la derecha catalanista, CiU, lejos de la mayoría absoluta; la izquierda anticapitalista CUP entra en el parlamento. A finales de 2013 el gobierno aprueba la realización de un referéndum para noviembre de 2014 con la pregunta “Quiere que Catalunya sea un Estado?” y en tal caso “Quiere que sea independiente?”. Desde el GRA sacamos un manifiesto defendiendo el No al Estado y el Si a la independencia, opción que no se planteaba oficialmente. Nos encontramos en unos momentos de fuerte crisis social y recortes generalizados. En mayo de 2014 un movimiento popular organiza un “Multireferèndum” como iniciativa para decidir cómo queremos vivir en todos los ámbitos de la vida. Ni las instituciones ni la polícia autonómica lo legitiman ni lo permiten. El 9 de noviembre del mismo año se hace la consulta sobre la independencia planteada un año atrás, con la participacón de casi dos millones y medio de personas y una victoria por la opción Si-Sí. Desde la Plataforma por el No-Si volvemos a poner encima de la mesa la opción de la independencia sin Estado, con el manifiesto “La via revolucionaria del No-Sí, manifiesto por la independencia sin Estado”. (en castellano aquí).
En 2015 el gobierno catalán decide convocar elecciones anticipadas y anuncia que los resultados de éstas serán interpretadas como un plebiscito sobre la independencia de Cataluña. Los partidos independentistas se agrupan bajo las mismas siglas: Junts pel Sí. La CUP se presenta en solitario pero acepta las elecciones como plebiscitarias. Entre ambas candidaturas consiguen una mayoría simple en el Parlament. Al no contar con una mayoría absoluta para declarar la independencia unilateralmente, se apuesta por ampliar la base social favorable a un estado propio, de ahí el potenciar el referéndum. Se crea la hoja de ruta hacia la independencia. Transcurridos dos tediosos años de letanías y repeticiones, el gobierno se juega el todo por el todo a la carta de la ejecución unilateral de la independencia.
El resto más o menos ya lo sabéis: se realiza el reférendum el 1 de Octubre, con la pregunta binaria sobre si se quiere en un Estado catalán independendiente en forma de república, a pesar de las prohibiciones del TC. Más de dos millones de personas votan, y más de 700.000 votos son secuestrados por la policia nacional que interviene en los colegios electorales dando palizas y amenazando a todo el mundo. Llegados a este punto mucha gente está defendiendo las votaciones no ya por convicción independentista sino por convicción democrática. Algunas se dan cuenta que no vivimos en una verdadera democracia, por si lo habíamos olvidado, salen a relucir los tintes autoritarios del gobierno central ocultos desde la transición...desde nuestro grupo promocionamos una campaña que se llama “Más allá del sobre” .
Los actores institucionales del proceso comparten la independencia como punto de partida, después de la cual se pondrían sobre la mesa distintos proyectos de país, ninguno de los cuales es, en principio, revolucionario. Unos ven la independencia como solución a todos los males, otros como un mal menor o un paso necesario para “cambiarlo todo.
El reférendum ha sido llevado a la práctica gracias a la mobilización popular, en primer lugar de las grandes organizaciones como la ANC y Omnium Cultural, así como otras menos conocidas que surgen al caliz del momento, como los Comités de Defensa del Referéndum. Estos comités son estructuras locales en proceso de confederación, que se han extendido más allá del 1-O para defender una transición efectiva a la República. Estan impulsados por la Izquierda independentista pero son transversales, puesto que participa también gente de asociaciones locales, miembros de la ANC, las CUP y otros. Hay una tensión entre ser simplemente grupos ejecutivos de las directrices de las instituciones y ser organismos con agenda propia. Algunas personas tratan de que desde los CDRs se potencie el elemento de autoorganización y autodefensa popular del procés y que se trate de la independencia real y tangible a nivel local, y no solamente de la independencia formal institucional. Los debates de fondo sobre qué sociedad queremos se posponen generalmente, debido a la agenda del día a día, marcada por una urgencia que parece que se nos escapa de las manos. La mayoría de gente está de acuerdo en salir primero de España y en hablar después de qué tipo de modelo social queremos. Algunos intentan que los CDRs puedan ser nucleos locales desde donde confederar una estructura paralela a las instituciones tanto catalanas como españolas, una base desde la cual encauzar un movimiento popular que pueda estar en tensión constante con los poderes establecidos, sean del tipo que sean. Pero esta opción es muy minoritaria aún.
En este escenario, desde algunos sectores como los que defendemos la via de la independencia más allá del Estado, tenemos que hacer autocrítica. En primer lugar, puesto que más allá de participaciones puntuales no hemos sabido plantear una alternativa creíble para un nuevo modelo social que vaya más allá del Estado y la economía de mercado capitalista. Generalmente en el ámbito libertario se han dado dos posiciones, bien la crítica desde el purismo ideológico; bien el sumarse al entusiasmo de las masas sin plantear ninguna posición novedosa que salga del binarismo que nos imponen los planteamientos cerrados. Aún así, como nuestro planteamiento es el de una revolución progresiva e integral, que se basa en la autoorganización y la consciencia popular, aún tenemos tiempo.
Hemos querido y queremos intervenir en el proceso de independencia desde una participación activa pero crítica, no negando la opresión nacional pero tampoco cayendo en la estrategia nacional-estatista, sino proponer y empezar a construir un modelo de independecia desde abajo, de comunidades reales frente a comunidades imaginadas. Un modelo en que lo importante es que el pueblo vuelva a ser pueblo, y vuelva a ser una fuerza y un actor real en el cambio social. En muchos momentos históricos el poder oficial era más simbólico que real, y el pueblo tenía la soberanía efectiva. Ahora el pueblo es más bien un ente simbólico (con abstracciones como la noción de “clases populares”) y el poder oficial es muy real y legitimado. No desbancaremos al Estado de un día para otro, tampoco pensamos que tomando el poder de las estructuras estatales podamos cambiar gran cosa; apostamos por un modelo en que la soberanía política esté en asambleas populares confederadas y para ir desarrollando un sector económico comunitario y autogestionado, todo ello promoviendo un cambio de valores imprescindible para avanzar.
En Catalunya, aparte de los Comités de Defensa del Referéndum (algunos ya rebautizados como de defensa de la República), que podrían ser semillas de una organización asamblearia local y confederal, existe también un magma asociativo muy importante de movimientos sociales, cooperativas, entidades, personas críticas a título individual...todo ello puede ser la base para un movimiento popular que se organize para cambiar de base las estructuras y los valores que imperan en nuestra sociedad, para no replicar el modelo estatista español que tan poco nos gusta. Un movimiento que pueda proponer otro imaginario, basado en el reconocimiento de las prácticas comunitarias y comunales históricas y en el conocimiento de modelos para la sociedad del futuro como los propuestos por Xirinacs, Bookchin, Fotopoulos, el Confederalismo Democrático de los kurdos o las comunidades zapatistas y los pueblos originarios del sur de México. Un modelo que deje de ser una disputa entre un nacionalismo de uno u otro color para enfocarse en romper un Estado como posibilidad para acabar con las dinámicas homogeneizadoras, represoras y centralizadoras que existen en muchos Estados europeos y del mundo.
La estrategia que nos planteamos para el momento presente y para los próximos tiempos, una estrategia en constante evolución, beve del principio rector que lo fundamental es aprovechar este proceso para fomentar la autoorganización popular y para pasar de la independencia simbólica a la independencia real. Una estrategia que nos hace estar en tensión con las dinámicas que efectivamente se dan, que son en gran medida de cooptación institucional, confianza y defensa de las instituciones y desempoderamiento popular. En el marco de esta estrategia no nos planteamos un posicionamiento absoluto sino unos posicionamientos concretos en función de los escenarios que se puedan dar, escenarios que a grandes rasgos podrían ser los siguientes:
Escenario 1) Represión estatal: injerencia en el autogobierno, represión de la gente, ilegalización de partidos....
El escenario que desde ayer ya se está dando, puesto que el Gobierno central ha anunciado la destitución de más de 100 cargos políticos de la Generalitat y la convocatoria de elecciones, entre otras muchas medidas que se podrían realizar. En este caso, que puede eternizarse y ser muy desgastante, convendría no perder el norte. Se trataría de rechazar contundentemente el nacionalismo y el estatismo de las elites españolas sin defender el supuesto heroísmo de las elites catalanas. Dado que las elites catalanas se están legitimando mucho con este proceso (quedando como los verdaderos democrátas, nuestra policia como la mejor, la lucha contra los presos políticos...) no inflar aún más esta legitimidad sino apostar por la via de la independencia desde abajo, esta mucho más lenta y quizás vistosa, pero que puede ser clave si se impregna de contenidos de autodefensa, no cooperación, etc. Que la desobediencia puntual se convierta en una actitud de desobediencia generalizada y de reflexión crítica y autoempoderamiento popular.  Se trataría de encauzar la rebeldía por la falta de legitimidad del Estado español para governar Catalunya y de la suspensión de la legalidad catalana, para crear una estructura paralela que declare e implemente la independencia desde abajo, desde municipios, zonas liberadas, etc.
Escenario 2) Se deshincha el proceso, se hacen negociaciones y pactos, etc.
Cómo idea general siempre estar muy cautelosas antre los avances pretendidamente rápidos y desde arriba, no tener muchas esperanzas en ellos. Igualmente, cómo gestionar la rabia y la frustración que se generará en mucha gente? Defender el movimiento popular, la independendencia desde abajo, los procesos locales, nuestra moral, nuestras herramientas, nuestros procesos...darles la legitimidad que se merecen independientemente de las leyes y los procesos oficiales. Apostar por la autonomía sin permiso de nadie. Animar a la gente comprometida a seguir conquistando las soberanías desde el pueblo, construir un proyecto y programa de soberanía popular, una bateria de propuestas y estrategias para seguir en la brecha: formación teórica y práctica, mejora ética, defensa del territorio, autodefensa no violenta...integrar las demandas nacionales desde un pueblo vivo y no desde estructuras estatales.
Escenario 3) Proceso Constituyente
En el caso que se diera un Proceso Constituyente de una nueva república, nos centraríamos en estar con el elemento popular de este proceso para intentar que la nueva legalidad potenciara la democratización de la sociedad y permitiera al máximo la autoorganización popular, aunque suene muy ingenuo y cueste de imaginar, debido a las inherentes dinámicas de concentración de poder y delegación a que llevan los planteamientos estatistas. Aunque no solo cambiando las estructuras será factible una sociedad autónoma como la que propugnamos, sí es importante aprovechar la legalidad constituyente para que sea lo más favorable posible a los planteamientos autogestionarios, teniendo en cuenta que habrá que trabajar mucho más en la concienciación y el compromiso de las personas desde abajo para darle sentido a unas estructuras participativas que sino pueden quedar en cartrón piedra y no servir para nada. Habría que evitar que con medios democráticos se propulsaran objetivos oligárquicos. Es el compromiso popular el que hará que cualquier cambio sea revolucionario o no lo sea, la legalidad solo puede ser más o menos tolerante, o más o menos benevolente -y no es que esperemos mucho de ella, la verdad-, pero por si sola no puede llevarnos a nada importante, a ningun cambio esencial. Si se creara un Estado, trataríamos de que la iniciativa legislativa solo pudiera salir de las asambleas populares de base, que las leyes para la producción artesanal a pequeña escala no fueran las mismas que las de la producción industrial a gran escala, que se pudiera organizar la autodefensa del territorio con milicias populares y justicia restaurativa, que se reconociera la potestad de instaurar zonas liberadas del control estatal y corporativo, que las responsabilidades políticas no recayeran sobre representates profesionales sino sobre personas delegadas con mandatos puntuales, etc. Y, en todo caso, una legislación que reconociera los elementos populares como fuentes de producción y reproducción de autonomía y soberanía, en negociación y tensión constante con el Estado.
Para finalizar, cuál sería el mensaje que nos gustaría hacer llegar al resto de pueblos y gentes del mundo en el contexto actual?
Que se informen de la situación no solo por canales oficiales, sino por fuentes directas y populares, y que difundáis de tú a tu estas informaciones. Que se extienda el rechazo a las formas de hacer del estado español y a la connivencia de Europa...apoyo al elemento popular de las mobilizaciones y a la legitimidad para marcharnos de esto que llaman “España”...la solidaridad, aparte de ir a dar apoyo si hay represión, tiene que ser también desde vuestros pueblos y paises para enfrentaros a los nacionalismos estatistas y a cualquier nacionalismo opresor. Compartir formación y apoyo psicosocial y en estrategias antirepresivas. Entender que la situación es compleja, salir de la desinformación mediática, tratar de no generar un clima de separación entre pueblos sino de unión por un nuevo proyecto de sociedad. Y finalmente, lo más importante, cada cual desde su sitio seguir con la lucha entendiendo que es la de tod@s: habría que ver que la aplicación del 155 generará un precedente muy peligroso para todas las personas que habitan el territorio dominado por el Estado español y desde esta visión, se podrían crear Comités de defensa no solo para apoyar el proceso catalán sinó para ser semilla de una nueva organización social que rompa los moldes del Estado-Nación.
Laia Vidal

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Posted: 28 Oct 2017 01:18 AM PDT
Los medios de comunicación son imprescindibles para la configuración de la forma de mirar de la sociedad. Construyen la realidad de una determinada manera y no de otra. Ocultan y visibilizan. Sobrevaloran y reducen al mínimo exponente, informan o uniformizan la opinión pública, respetan o condenan al ostracismo físico o simbólico a quien se escape de una norma(lidad) que está preestablecida de antemano por el sistema de significantes y  significados del que parte la corporación mediática de turno, movida con la lógica neoliberal y ultra racionalista de mirarse su propio ombligo.
Con la llegada de la modernidad,  fenómenos como el  desanclaje o el distanciamiento espacio-temporal aparecen reforzados con la aparición de los medios de comunicación de masas, al permitir a un elevado número de personas la aproximación a realidades que antes  era imposible conocer a no ser que fuera el individuo quien se aproximara a ellas. Todo lo que conocemos “lo que sabemos sobre la sociedad, lo que sabemos sobre el mundo, lo advertimos a través de los medios de comunicación para las masas" (Luhmann, 2000: 1). Es por ello que Bourdieu (2003)  afirmaba que estos podrían haberse convertido en un extraordinario instrumento de democracia directa, pero que sin embargo, en contra de sus mayores temores, lo que han hecho es convertirse en uno de los mayores instrumentos de opresión simbólica.
Atrás quedan los tiempos en los que los medios de comunicación eran percibidos como meros trasmisores de información o entretenimiento, cuyos efectos apenas tendrían influencia en los individuos. Su capacidad para incidir en el establecimiento  de la agenda gubernamental  o para establecer los temas que marcarán el debate público aparece corroborada por investigaciones como la de McCombs y Shawn (1972)  y su teoría de la fijación de la agenda, o la de Noelle-Neumann (1977)  y la espiral del silencio, quienes  reflexionan acerca del oscurantismo de los fenómenos que no aparecen en los medios. Ello les confirma como  actores clave  en las campañas electorales, donde ningún candidato podría llegar a alcanzar la victoria sin el apoyo mediático.
La lógica con la que operan los medios de comunicación permite expresarla en términos de  guerrilla semiológica  donde la imagen, el símbolo y la palabra son armas potenciales de persuasión, propaganda y definición, hasta el punto que, como ya aventuraba Baudrillard (1929-2007), la distinción entre los signos y la realidad ha implosionado,  dando crédito a su hipótesis acerca de la pérdida del monopolio del domino de los medios de producción en la sociedad contemporánea, ahora sometida al imperio de” los medios de comunicación, modelos cibernéticos, y sistemas de control, ordenadores, el procesamiento de la información, industrias de entretenimiento y conocimiento, etc.” . El código de producción subyuga de tal manera que es posible hablar de la Era de la simulación, donde el simulacro impulsa una espiral circular en la que cada vez es más difícil distinguir que es real.  Los medios de comunicación dejan de ser un espejo de la realidad para convertirse en realidad en sí misma, bautizándonos como  meros consumidores, esclavos de una burbuja de ficción  en la cual el  entramado de intereses corporativistas se alinea con el campo político para producir una (sub)realidad que entremezcla la fábula y la fantasía,  disolviendo en lo cotidiano  cualquier vía de escape.
Existen pocos medios que no respondan a este patrón de razonamiento empresarial, debido en enorme medida a su servilismo al partido de turno que esté haciendo que gobierna, es decir, que esté imponiendo su voluntad por el bien general, y  que en un contexto de crisis económica e institucional se traduce en recuperar la legitimidad que ha perdido precisamente por dicha actuación. Todo ello se está haciendo echando más leña al fuego, fomentando la creación de problemas en lugar de a su solución, definiendo la diversidad de opiniones como conflictos o desafíos,  manipulando la realidad de una forma escalofriante y sirviéndose de la clásica  descalificación de cualquier alternativa real a la forma de mirar establecida. Forma de mirar que por otra parte permite que la corrupción y la desigualdad campen a sus anchas, sin ser apenas objeto del cadalso mediático. Los interesante e interesado para los ombligos  que poseen el control de los medios de producción de significado es recordar a sus parroquianos que sólo un Estado autoritario puede garantizar la convivencia, y que el resto es ilegal, anormal, inconstitucional, antiliberal, busca la destrucción de España y los españoles o simplemente, es algo relativo a la ignorancia patológica de todos los que pensamos que otra forma de mirar es posible, y las cosas se pueden (y se deben) hacer de otra manera. 
Por ello, a la luz del 155 y de la intervención de TVE en TV3, no puedo hacer nada más que sentir lástima por quienes todavía pensaban que quedaba algún medio de comunicación, privado o público, no intervenido. Sólo un cambio cualitativo de las instituciones y una participación activa pueden devolver El Seny a nuestra particular burbuja de ficción. Es la intervención de la ciudadanía en medios e instituciones lo que puede romper con esta lógica, devolvernos el rol de agentes y romper con el de objetos pasivos o meros consumidores de realidad. Hasta entonces, da igual quién esté al frente de qué. El 155 seguirá otros 40 años paseándose con los brazos en jarras y escupiendo ante nuestras alienadas miradas.
Marina Sáiz Agúndez

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