Un
informe elaborado por la Ctera advierte que este año el Gobierno está
subejecutando el Presupuesto y que para el año próximo habrá menos
recursos para formación docente, educación digital, programas
socioeducativos e incluso los fondos que compensan salarios.
La propuesta presupuestaria de Cambiemos anuncia nuevos conflictos con el sector docente.
La
inversión en educación del macrismo tiene varios niveles de lectura.
Está lo que el gobierno nacional dice que va a invertir; lo que luego se
compromete a invertir en el presupuesto enviado al Congreso y lo que
realmente ejecuta de ese presupuesto. Entre estas categorías no hay una
correspondencia obligada. El caso que lo ilustró con nitidez fue el los
jardines de infantes: durante la campaña presidencial, Mauricio Macri
dijo que iba a construir tres mil jardines; en el presupuesto 2017
destinó 5600 millones de pesos para hacerlo, pero cuando en julio último
se denunció que transcurrido un año y medio de gestión aún no había
sido construido ninguno, el Ministerio de Educación admitió que no los
hicieron porque eso suponía contratar más maestras. Algo similar pasó
con la formación docente: aunque el discurso oficial habla de calidad
educativa, los presupuestos para capacitación bajaron y luego el monto
destinado al área se subejecutó. Este mecanismo es denunciado por la
Ctera, el principal gremio docente del país, en un informe que analiza
el presupuesto educativo 2018. El proyecto que presentó el oficialismo
para su tratamiento en el Congreso Nacional compromete para la educación
una inversión superior al 6 por ciento del Producto Bruto Interno, como
establece la ley; sin embargo, fue armado con recortes que preanuncian
por dónde continuará el ajuste: sueldos, capacitación, escuelas
técnicas, programas socioeducativos y lo que fue el programa Conectar
Igualdad son los principales afectados. “Este año el Gobierno incumplió con las metas educativas que
él mismo se había fijado, al subejecutar las partidas. El presupuesto
para el año próximo continúa con esa misma política de recortes”, señaló
a PáginaI12 Sonia Alesso, titular de Ctera. “Hay un doble discurso en
el que se habla de la escuela del futuro pero no se invierte en la
formación de los maestros y se dejan fondos sin utilizar. Esto abre la
pregunta sobre qué están haciendo con ese dinero, que es público y se lo
recortan a las escuelas.”
El análisis de Ctera plantea que, para formación docente, el
presupuesto 2018 prevé “sólo un incremento del 3 por ciento, lo que
implica una pérdida real de 14,1 puntos” (esta diferencia, explicaron en
el gremio, surge porque la inversión educativa se mide en relación con
el Producto Bruto Interno. Como el PBI nominal para 2018 es un 20 por
ciento más que el PBI nomimal de 2017, la inversión nominal no debería
ser la misma que el año anterior).
Inversión en Educación vs. pago intereses de la deuda (en % del gasto total)Otro
lugar por donde los fondos fueron recortados es el ex programa Conectar
Igualdad (hoy Plan Nacional de Educación Digital), al que le redujeron
en un 43 por ciento su presupuesto, lo que significa una pérdida real
del 52,5 por ciento. Para los Programas Socioeducativos se pautó un achique del 8
por ciento (el ajuste real fue estimado en 23,5 por ciento). Como se
sabe, con el desfinanciamiento de este área se desarman redes de
contención de los alumnos de los sectores más vulnerables, por ejemplo
los que cursan el programa Fines –de terminalidad de la primaria y
secundaria–. Otros programas, menos conocidos pero que operan como un
importante sostén en lo social, por ejemplo los que invitaban a niños y
adolescentes a hacer actividades recreativas en las escuelas durante el
fin de semana, o los de orquestas juveniles, que apuntaban a vincular a
los chicos con la escuela para bajar los niveles de abandono. Estos
recortes ponen además en riesgo la continuidad laboral de miles de
docentes a cargo de talleres. Otra de las cuestiones que anticipa el proyecto de
presupuesto es que la próxima discusión salarial con los docentes
volverá a ser muy compleja. El proyecto elaborado por el Poder Ejecutivo
excluyó el artículo que establecía que el Fondo Nacional de Incentivo
Docente y el Programa Nacional de Compensación Salarial Docente no
pueden tener un presupuesto inferior al del año anterior. Se trata de
fondos clave para la conformación de los sueldos: el fondo de
compensación garantiza que las provincias más pobres puedan sostener un
piso salarial y el Fonid completa los ingresos de los maestros de todo
el país, subiéndolos, ya que se distribuye de manera igualitaria, como
una suma fija, entre todos ellos. “Este artículo venía incluyéndose en todas las Leyes de
Presupuesto de los últimos años y su exclusión resulta indicativa de la
intención del Poder Ejecutivo de avanzar sobre estos fondos que
comprometen el aporte nacional a los salarios docentes”, advierte el
informe de Ctera. De la mano con estos números del presupuesto 2018 están los
de la subejecución del presupuesto 2017. El relevamiento del gremio
advierte que en los primeros seis meses de este año no se utilizaron
fondos del Programa Progresar –becas destinadas a que los alumnos
vuelvan a la escuela–, se dejaron de distribuir libros de textos y de
lectura, se cerraron programas de alfabetización de adultos y se
otorgaron menos subsidios a las escuelas en situación de vulnerabilidad.
Computadoras distribuidasTambién
se subutilizaron los presupuestos para mejoramiento de la
infraestructura escolar, se desfinanció la Educación Técnica y se redujo
el número de becas para estudiantes de formación docente y para alumnos
universitarios de bajos recursos. Ctera comparó el desfinanciamiento de la educación con los
fondos destinados a pagar los intereses de la deuda externa. “El pago de
los servicios de la deuda se ha duplicado a partir del 2016”, indicó en
este sentido. En 2015, ese ítem significó un 7,7 por ciento del gasto
total, pero en 2016 ese porcentaje ya había ascendido bruscamente al
14,5 por ciento. El porcentaje será superado este año, ya que a julio
pasado los fondos destinados al pago de la deuda ya llegaban al 11,1 por
ciento. “Es decir que el ajuste educativo tiene una relación
inversamente proporcional con el incremento que en el mismo presupuesto
nacional se le asigna al pago de los servicios de la deuda.”
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